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Hilachas que van tramando – El heroísmo de los jóvenes

3 Jul

Hilachas que van tramando

El heroísmo de los jóvenes

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Dispuesta a una nueva reflexión, mis propias emociones cambian mi camino, y yo lo sigo…  Estoy mirando un noticioso y en él la conferencia de una Jefa de Estado de país del Primer Mundo.  ¡Ya suena anticuada la nominación!  Se va acabando.  Querramos o no, la corriente acelerada de la Historia nos dejará a todos en el Primer Mundo o en el Décimo!  Ya nadie puede con la globalización y como soy una optimista perdida, miro para atrás la historia y compruebo que siempre el hombre ha ido para adelante.  Y creo que siempre seguirá mejorando.  El Mundo terminará como debe haber sido desde el principio, uno solo para todos.  Con sus diferentes culturas, historia y gobierno que diferencien a unos de otros, pero un Mundo para todos.

Cada vez más hombres tienen más cosas pero…ahora pasa algo, mucho más definitivo, más imperioso, más absoluto:

Cada vez los hombres saben más lo que pasa en todo el mundo a otros hombres, cada vez más hombres saben que hay bienes para repartir, cada vez más hombres saben que los “derechos humanos” tienen que ver con la educación, la nutrición, la salud, el buen descanso, el buen trabajo, el respeto de los poderosos, el aire limpio, el confort en sus casas, la educación, la educación, la educación, etc, etc, etc y la educación.

Vuelvo a ver al jefe de Estado hablándole a sus pares, y me parece una película antigua, me parece que no son los interlocutores para su conferencia.  Me parece que le van a aplaudir y cada uno se va a ir a la casa contento del buen diálogo, dispuesto a la tarea emprendida y, en el mejor de los casos, siendo honesto y dedicado, decidido a hacer las cosas bien.

Lo que veo me parece una historia antigua porque la maravilla de la comunicación hace que la comunicación deba ser más directa con aquellos a los cuales van a afectar las decisiones que tomen estos.

Vamos a ver, vamos a aclarar, que quede bien claro:   ¿Estoy en contra de la organización de los Estados?  ¡No!

¿Estoy en contra de la separación de poderes?  ¡No!

¿Estoy en contra de que se delibere y gobierne en representación de los ciudadanos?  ¡No!

¿Estoy en contra de que gobiernen los que han sido elegidos por el voto universal?  ¡No! ¡No! ¡No!  Lo aclaro más todavía porque no quiero ser malinterpretada.  Creo que la Democracia es el mejor sistema.  Que el voto universal y secreto es el mejor instrumento para que funcione la Democracia.  Creo en la división de los poderes para que se respete la República.  Creo que lo elegidos deben gobernar, tomar las medidas que crean adecuadas y los ciudadanos comunes debemos obedecer lo que se decida legítimamente.  Y que todos debemos someternos a la Ley.

Pero lo que me está preocupando es que veo una conferencia de prensa de un jefe de Estado hablando a sus funcionarios y me parece del siglo pasado.

A veces parece que no hay estadistas, que en cambio hay personas que, bien intencionadas, se debaten sólo entre dos opciones, a) tomar decisiones que les gusten a todos y  b) resistir las expresiones de los grupos que se manifiestan.

Entonces viene lo de  “Oh!, los jóvenes”.  Hay dos clases de jóvenes: aquellos que tienen la fortuna de vivir normalmente bien, y de estudiar o aprender un oficio y los otros que parecen carecer de todos sus derechos.  Los que convocan y salen a manifestarse, convengamos que a veces con excesos, y los que se pasan la vida sin trabajar y sin estudiar, en una esquina o en un baldío, perdiendo el tiempo  que les ha sido dado porque, simplemente, nacieron.  Pero todos tienen un común denominador: Pertenecen a la Era de las Comunicaciones.  Pueden juntar 1.000.000 de personas en la Plaza Mayor en un par de horas.  Unos y otros deben ser tenidos en cuenta.  Los nuevos estadistas deben tener en cuenta que Ha cambiado la manera de comunicarse y sin comunicación los estados sucumben.

Volvemos a los jóvenes que, junto con los niños, son los dueños de la historia.  Sobre aquellos que no estudian ni trabajan podemos decir que deben estudiar, deben educarse, es deber esencial de los gobiernos que todos los jóvenes estudien, aprendan, salgan de la oscuridad y la soledad de la ignorancia.  Usando la ley, ¿una ley que los obligue?  Sí, una ley que los ampare y los obligue, que es lo mismo tratándose de ellos, porque: Deben proveerse los medios para que la educación sea para todos y se exija a todos.  Sin miedo a hacer cosas políticamente incorrectas.  La ley existe para mejorar la vida de las personas y para que todos podamos convivir.  La ignorancia arruina la vida de las personas y les impide convivir con sus semejantes.  ¿Se los puede obligar?  Sí señor, a vivir mejor se los puede obligar, a ser personas enteras, se los puede obligar. A saber que son valiosos para sus semejantes se los debe obligar.  A estudiar se los debe obligar, ayudándolos.  Busquemos los medios de hacerlo.

¿Y los otros jóvenes?  Ellos deben ser escuchados, se les debe explicar que no pueden exigir en forma abstracta.  Que, habiendo tenido la posibilidad de estudiar, deben agregar a sus ideas la forma de llevarlas a cabo.  Deben hacer planes concretos.  Deben aprender a pensar y planear.  Deben poner de sí lo mejor que tienen.  No se trata de romper cosas, gritar y correr.  Estamos en el Siglo XXI, las ideas prevalecen sobre los actos.

Sigue la conferencia y pienso que los mayores todavía no entendimos.  A los jóvenes de ahora les queremos regalar el éxito y nos olvidamos de hacerles conocer el heroísmo.  Ahí está el secreto.  Usar la energía, los ideales, la renuncia a la propia satisfacción, la fe que los jóvenes tienen en el amor.  Debemos hablarles del heroísmo porque es sinónimo de juventud.

Ahora cierro las ideas.  Este jefe de Estado debe aprender del nuevo tiempo.  Hablar con unos y otros.  Con los adultos y sobre todo con los jóvenes adultos. A unos darles las oportunidades, a otros citarlos, escucharlos y exigirles ideas concretas.

En el mundo actual todos sabemos lo que hacemos todos.  Todos nos enteramos de las cosas del mundo entero y a la velocidad de la luz.  No se puede perder tiempo.

Los nuevos estadistas deberán hacer una las dos capacidades que se les exigen en el mundo moderno: gobernar sin titubeo, escuchar sin distraerse.

La imagen de un jefe de Estado hablándole a sus pares me sigue pareciendo antigua.  Sus pares han pasado a ser los ciudadanos comunes de sus países.  Hablar con ellos, preguntarles, escucharlos, decidir y gobernar sin titubear y sin más límite que la Ley.  Después y antes: que se cumpla la Ley.  Los ciudadanos de todos los países estamos esperando a esos estadistas.  Eso creo.

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.