El Lago del Cráter
Buscábamos el lugar al que llegábamos en el medio de un viaje agotador. Tal como lo habían descripto algunos lugareños era un inmenso hueco circular de unos cuantos kilómetros de diámetro, como si hubiera sido diseñado con un compás digno de los dioses, lleno hasta el borde de agua de un color singular. Azul perfecto, iluminado desde abajo hacia arriba, supongo que a causa de su profundidad y del cielo reflejado sin una nube. Las luces aparecían y desaparecían de la superficie en una magnífica secuencia irrepetible. Era un azul transparente y compacto, los dioses además de dibujar el hueco le habían tirado su color favorito, el símbolo de su divinidad.
Alrededor había pequeños accidentes rocosos y un sendero para recorrerlo. Por momentos se interrumpía. Bajábamos y subíamos pequeños estrados, en cada uno de ellos había distintas flores silvestres de todos colores revelando la llegada de la primavera. Cada tanto un manchón de nieve rezagada que se hacía eterna en la sombra de una roca. Y rodeando todo la presencia lejana, irregular y obstinada de las montañas que formaban parte de aquella cadena de volcanes dormidos. Todo majestuoso e imponente nos volvía a la realidad de nuestra pequeñez pero como estábamos a la altura de la boca de un volcán, el resto de las montañas no parecían tan altas y los valles eran más profundos.Dicen que la profundidad del lago es de 1200 y que su nombre original era Mazama, en la lengua náhuatl, que hablaban los aztecas y que fue llevada desde el sur hacia estos lugares tan lejanos por algún misionero empeñado en seguir convirtiendo a gente que no la hablaba. Casualidades, cadenas de comportamientos y de voluntades que unen a los hombres de todas las épocas de manera tal que siempre encontramos historias nuevas y cautivadoras.
Nos imaginamos la sorpresa y el deleite de John Wesley Hillman, primer estadounidense de origen europeo del que se tiene constancia que fue quien llegó al lago el 12 de junio de 1853, y al que llamó «Deep Blue Lake» (Lago Azul Intenso). Lo llamaron Lago Azul, Lago Majestad y finalmente Lago Cráter, nombre que es el que permanece. Los tres son un resumen de las características del lago: es azul, es majestuoso y tiene la fascinación de esconder un volcán.
El frío ya empieza a sentirse y caminamos a paso forzado hacia la hostería en la que pasaremos la noche. Hay un ambiente acogedor por el enorme hogar de leños con su enrejado de hierro y los estantes de madera en el que relucen cacharros de cobre de distintas formas y tonos.
De loza rústica es la chocolatera que nos traen a la mesa y los tazones son de fondo lacre con rayas en colores primitivos. Sin pensar ni un minuto nos decidimos por un chocolate caliente y espeso y para nuestra delicia la mesa se llena de espuma y vapor. Nos traen galletas de uva y avellana, crocantes afuera y tibias, sabrosas y musicales cuando las mordemos. El grupo bastante bullicioso ha quedado en silencio aletargado por el resplandor de las llamas mientras afuera el paisaje retrocede hacia la noche.
Alguien habla de las coincidencias, de los encuentros y de las opciones. Mucho para una tarde de excursión pero después del chocolate ha vuelto la energía y hablamos.
¿Por qué Hilachas que van tramando?
Porque la vida está hecha de hilachas que forman una trama.
Hubiera creído que se refería a la trama que la vida te arma por sí sola.
Y te sorprende.
Y te agita.
Y te complica.
La Vida es una Trama
“Conjunto de hilos que, cruzados con los de la urdimbre, forman un tejido” “Disposición interna, contextura, unión, trabazón entre las partes de una materia, asunto u otra cosa, y, especialmente, el enredo o conjunto de sucesos, enlazados entre sí, que preceden al desenlace de una obra dramática o novelesca”
Puesta a desarrollar este tema, otra vez, no puedo menos que consultar un buen diccionario para aclarar mis ideas y ordenar su expresión. ¡Casi me desanima la definición anterior porque parece innecesario este artículo! ¡Hasta que con mi robusta tozudez me decido a desarrollar lo que fue “mi” idea y no dejar que me la quite un diccionario por muy prestigioso que sea!
Puedo decir que mi vida es un conjunto de vidas entrelazadas que forman un tejido nuevo.
La urdimbre, la tosca aspereza de la arpillera en la cual se va a tejer nuestra vida personal precede a todo: es el momento y el lugar en el cual nacemos, es lo que no podemos elegir. Esta matriz de nuestra vida, de la vida de cada uno de nosotros; impondrá su textura, la densidad de su trama, un tejido difícil y severo y también, en algunos casos, la suave tersura de la seda. Las circunstancias de nuestro nacimiento dictarán reglas severas, a veces impiadosas; otras, gráciles y livianas como una suave brisa de verano. Lo que nos hace igualmente humanos y vulnerables es que: todos, al nacer, recibimos nuestra vida, toda nuestra vida y nada más que nuestra vida. Cada una distinta y singular, y que, al principio y por algún tiempo, no podemos cambiar.
Vuelvo a la Enciclopedia:
Trama: “Florecimiento y flor de los árboles, especialmente del olivo”
¡Vamos en la dirección correcta!
La vida es florecimiento no importan las circunstancias en las que hemos nacido si nos damos la oportunidad de estar por encima de ellas.
Porque, inexorablemente, hay un momento en el que el diseño de esta trama corre por nuestra cuenta, decidimos los colores, el tema principal, aprendemos a dibujar a “mano alzada”, dudamos y cambiamos muchas veces el rumbo, olvidamos la tarea, nos cansamos, nos desilusionamos, algunas veces la distracción es peligrosa, a veces se vuelve a generar la esperanza y se van resolviendo los matices; la vida se hace, por algún tiempo, severa y, otros, impone equilibrio y belleza… y nosotros seguimos, ingenuos creadores de nuestro propio universo. Es bueno “darse cuenta” de qué manera podemos hacer la mejor obra con nosotros mismos.
Tenemos, entonces, la arpillera y también los primeros bosquejos y dibujos que van armando el “quién soy” “dónde estoy” seguidos por el más convocante: “quién quiero ser”, “cómo quiero ser”
Ese mundo personal se completa y florece con la creación de nuestra familia y la elección de nuestros buenos amigos. Entonces el árbol empieza a florecer.
La Vida es una trama que iremos tejiendo con un inquietante sentimiento de creación que nos une y dispone a otro ser humano. Haremos un bosquejo conjunto, que será la inspiración y el desafío de todo artista. Elegiremos los colores sabiendo que otras realidades externas pueden alterar nuestra creación; serán las influencias de la cultura en la que vivimos, las personas que nos acompañen en el momento histórico que nos toca, la Fe que hemos heredado, la salud, las realidades económicas, la paz o la guerra, la educación, “el resto”. Habrá momentos en que los colores se mezclen y desaparezcan, otros en los cuales resplandece el bordado y todo es armonía.
Habrá tiempos en los cuales se enroscará el hilo, y hasta llegará a cortarse, son aquellos momentos en que todo parece fracasar, entonces lo tensamos y hacemos los nudos muy fuertes y hasta nos atrevemos a ocultarlos en el revés de la trama para que no se deshaga lo andado. Pero…seguimos adelante. Por momentos el tapiz resplandecerá en toda su belleza y pensaremos que la obra está completa, hasta que la vida, casualmente, lo desdibuje y nos haga sentir que estamos, otra vez, frente a un lienzo en blanco… Habrá que empezar de vuelta y recuperar el bosquejo, el dibujo, los colores nuevos y la esperanza.
En ese tapiz estamos nosotros, nuestros seres más queridos y la vida que nos toca.
Alguno de nosotros dibujará rasgos fuertes, paisajes magníficos y vidas especiales; otros harán un delicado trabajo, discreto y cuidadoso. Para todos:
La Vida es una trama que empieza con uno mismo y con los que nos rodean, puestos a crear, llenando de belleza y esperanza cada detalle. Lo importante es tener la conciencia de la obra que se realiza, la imaginación de verla y la increíble oportunidad de ser creador y parte de toda creación
Volvamos frecuentemente a este tapiz. Vivamos la clara epopeya de acompañar nuestras circunstancias, de superarlas o de gozarlas, según sea lo que nos ha tocado. Cambiemos lo que hay que cambiar, busquemos el equilibrio y la armonía, hagamos brillar sus colores. Pongamos, con manos de artista, un empeño incansable en busca de la felicidad.
La noche ya es cerrada. Aunque no lo vemos presentimos el peso de un paisaje duro e imponente. Se me ocurre que eso mismo nos pasa con esta cultura que influye tanto en la vida de cada uno de nosotros. Vale analizarlo, prepararse, armar el gráfico de aquello en lo que dejaremos que otros manden y aquello que es nuestra singularidad. Queda mucho por hablar y más aún por resolver
Vamos dejando el lugar para ir a los cuartos y dormir bajo una claraboya que nos deja ver las estrellas y el relumbrar de las nieves eternas.
La Vida es bella, la vida es verdaderamente bella.
Masitas de Avellanas del Lago del Cráter
Esta receta, como todas, puede pertenecer a alguien que desconozco. Las mujeres de mi familia la hemos estado preparando y saboreando año tras año por más de una generación.
250 gramos de manteca, más o menos
250 gramos de azúcar, más o menos
Polvo de hornear
200 gramos de avellanas peladas, tostadas y molidas
Un buen puñado de pasas de uva mojadas en whisky
200 gramos de harina, también más o menos
4 o 5 huevos
Ablandar la manteca y batirla con el azúcar hasta que tome consistencia de crema espesa, agregar los huevos uno a uno batiendo al mismo tiempo. Tamizar la harina y el polvo de hornear, unir a las avellanas y esto a la crema anterior.
Colocar en un molde rectangular de un tamaño según sea el espesor que queremos para las masitas. Horno no muy fuerte hasta…que estén hechas. Hay que probar.
No son las que comimos en el Lago del Cráter, pero…son riquísimas y lo merecen.
Vino la noche y el vino calentado cerca de la estufa de leños. No hagamos balances ni tomemos resoluciones. En la trama de la vida a veces, algunas veces hay que dejarse llevar por el momento mágico.