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Hilachas que van Tramando – Autoridad en la Familia XXI

20 May

Hilachas que van Tramando

La Autoridad en la Familia XXI

“Mandar Bien”

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 Una vez más nos reencontramos para seguir hablando de los temas que puedan ayudarnos en esto de ”educar” a nuestros hijos.  Los días han parecido suceder lentamente pero corrieron a toda velocidad y ya han pasado unos cuantos de nuestro último encuentro.  Volvamos pues a nuestro objetivo, sigamos adelante agregando conocimiento y experiencias que nos ayuden en la tarea.

La ambivalencia y el misterio de nuestra vida suponen que no tenemos tan en claro cuáles son las cosas extraordinarias y cuáles las que se viven casi sin notarlo.  Eso pasa también en el ámbito de la Educación, sobre todo en la educación de nuestros hijos. Estamos llenos de grandes propósitos, pensamos a largo plazo, se nos viene encima el peso de esta gran responsabilidad que es llevarlos de la mano desde el primer llanto hasta el día que podamos dejarlos ir con la realidad de pertenecerse a sí mismo y ser felices.  La nuestra parece una experiencia heroica, enorme y agotadora que excede nuestra capacidad.  La pensamos a lo grande, para siempre, definitivamente.  No hay quien soporte ese peso.  Mejor pensarlo día a día en el apretado sistema de la vida humana.

La ambivalencia de la vida nos confunde haciéndonos creer que siempre, constantemente, estamos viviendo momentos trascendentales y definitivos cuando la verdad es que  cada uno de nosotros vive su vida día por día, resolviendo de la mejor manera los pequeños problemas que aparecen, riendo o fastidiados, con más o menos cansancio, con más o menos paciencia, manifestándonos naturalmente por medio de los sentidos en todo lo que nos relaciona con los demás.  La vida, realmente, está hecha de grandes espacios de tiempo de cosas comunes y sencillas que se ven interrumpidos, con cierta periodicidad, por acontecimientos importantes, buenos o malos, felices o de los otros, en los que todo se reordena y cambia.  Son aquellos momentos en que se nos pone a prueba y su naturaleza es que pasan de cuando en cuando.  Lo normal es que el sendero recorrido está lleno de días iguales o parecidos, en los que creemos que no pasa nada importante.  Hasta que aprendemos que allí, justamente allí, está sucediendo nuestra vida.  Todos los días está pasando nuestra vida y de nosotros depende que hagamos resaltar la infinita importancia de lo cotidiano.

¿A qué viene esto?  A que esta imponente tarea de ejercer la Autoridad y Educar a nuestros hijos se basa exclusivamente en dos planos.

  • La concepción natural de que todo lo que hagamos es importante y de que conocemos a ciencia cierta adónde queremos llegar para lo cual hemos transmitido nuestros principios, enseñado nuestros valores y marcado el propósito final,
  • La convicción de que una tarea tan importante se llevará a cabo en la sencilla cotidianeidad de cada día que vivimos en familia.

Como si fueran pocas las veces que lo repetimos, va una más: “El principio de la Educación es enseñar a nuestros hijos a ser lo mejor que pueden ser ellos mismos y a aprender a relacionarse bien con los demás”.

Dos objetivos suficientes y completos en sí mismos  que harán de ellos personas felices no importa cuánto la vida se les imponga con dificultades y problemas.  No importan las pruebas a los que sean sometidos, no importa que les toque felicidad y alegría, los hombres cumplen acabadamente su proyecto cuando hayan hecho de sí lo mejor que puedan ser y caminen en armonía con los otros hombres en este destino común que generalmente no podemos explicarnos en forma acabada.  El conocimiento de sí mismo, la capacidad de hacer de la propia vida con lo mejor que tenemos y la buena relación con los demás llevan al hombre a la plenitud de su destino.  No hay otro destino que la felicidad, no hay otra felicidad que la que elegimos, no hay elección posible sin herramientas adecuadas.  Nacer, ser educado y educarse, aparecer ante todos y cumplir categóricamente con la propia realidad de tiempo y espacio que nos son otorgados.

Habíamos hablado de las “Reglas del Juego” como la ida y vuelta en la creación y formación de las personas.  Como somos los adultos en general y los padres en particular los que decidimos, imponemos, explicamos y exigimos el cumplimiento de tales reglas, debemos encontrar el camino adecuado para ello. Lo llamamos “mandar bien” aunque el término mandar despierte cierto escozor en algunos ambientes de nuestra cultura.

Es preciso aclarar que mandamos cuando imponemos un precepto contando con el derecho legítimo de hacer algo bien para nosotros y para los demás.  Cuando encargamos algo o manifestamos la voluntad de que se haga algo.  Mandamos, también, cuando ofrecemos o prometemos algo que estamos dispuestos a cumplir acabadamente.

Finalmente y en este caso, mandar significa establecer un hilo conductor en la relación entre nosotros y nuestros hijos.

Ya tenemos las reglas de juego y la capacidad para hacerlas cumplir, necesitamos el lenguaje adecuado, la actitud correcta y respetuosa, la categoría de estar al servicio  del otro.

Durante la vida cotidiana pasan las cosas cotidianas, valga la obviedad, y en el sistema simple y sencillo de todos los días además del lenguaje correcto, la claridad en la transmisión de lo que se ordena, y la actitud de sencillez y optimismo de los padres, temas sobre los que volveremos en algún momento, hay algunas llaves que nos abren todas las puertas. Pequeños grandes detalles que facilitan las grandes resoluciones.  Acá vamos con aquello de :

Mandar bien es:

  • Oportunamente
  • Frente a frente
  • Claramente y pocas cosas
  • Para lo importante, una cosa a la vez
  • No mandar algo si no se está en condiciones de ser obedecido

Oportunamente

Oportuno es todo aquello que se hace en tiempo, a propósito y cuando verdaderamente conviene.  Nada más útil para nuestra buena relación con los niños.  Actuar oportunamente significa respetar sus tiempos, adelantarse a sus necesidades, contar con que saben de qué se trata lo que está pasando o va a pasar.  Vamos a anotar algunos temas concretos

Mandar oportunamente puede significar:

  • Las órdenes con tiempo para ser cumplidas.  Cuando  decidimos algo que tendrá que ver con futuras actividades del niño, en lo posible, debemos darle el tiempo conveniente para que pueda responder a nuestro requerimiento.  Ese tiempo que estamos respetando ayudará a una mejor comunicación entre nosotros.  Debemos evitar caer de improviso con algo que se nos acaba de ocurrir y esperar que el niño esté dispuesto inmediatamente.
  • Los permisos con tiempo para ser usados:  Otra vez es una manera de respetar sus tiempos.  Si le vamos a permitir hacer algo que ha pedido es mejor que lo sepa de inmediato para evitar las tensiones que ocurren cuando lo tenemos esperando.  Si no lo vamos a permitir es mejor que lo sepa para evitar males mayores.
  • Toda negativa con tiempo para ser aceptada: Tiene que ver con el punto anterior.  La inseguridad o indecisión de los padres que no saben claramente lo que quieren hacer, sobre todo en los temas importantes, produce en los hijos una sensación de desamparo.  Es bueno que decidamos lo que creemos correcto y lo expresemos firmemente y a tiempo.
  • Toda indicación con la correcta correspondencia del tiempo para que se pueda entender, aceptar y llevar a cabo.

«Oportunamente» significa que estamos hablando del factor tiempo.  Corresponde una reflexión especial sobre el Tiempo que haremos en el futuro.  Por el momento diremos que el Tiempo es el verdadero valor que tienen las cosas.  Todo valdrá según el tiempo de nuestra vida que demande.  Pensemos en el tiempo que tenemos que respetar de nuestros hijos.

Seguiremos el orden anterior para desarrollar en los próximos artículos los otros puntos mencionados.

Nos hemos referido más de una vez a lo cotidiano.  Lo importante que es valorar aquello que nos pasa cada día, atesorar los momentos de nuestros hijos y los nuestros.  Tener con ellos una relación clara, predecible, segura.  Llevarlos de la mano con toda serenidad y prudencia.  Adaptarnos a sus ritmos.  Todo ello es parte de la Autoridad que se ejerce con amor hacia ellos y por ellos.  Vamos a seguir juntos por este camino mientras mis lectores sigan interesados.

Eso sí, les propongo que anoten aquellas cosas que de pronto y a consecuencia de estas reflexiones, se les ocurren para  ir armando su propio “Manual de Instrucciones” como suelo llamarlo.  Es notable como escribir en un cuaderno algunas pequeñas cosas va armando toda la historia, aprendemos de nosotros mismos y cada familia será un mundo exclusivo para ellos mismos.  Atesoremos las experiencias de todos los días.  La vida se hace mucho más tupida y deseable.  Y que Dios nos bendiga a todos.

Primero la Justicia. Para todos. Para todos. Para todos.

Hilachas que van tramando – Autoridad en la Familia XIII – Los cinco pasos.

7 Oct

Hilachas que van tramando

Autoridad en la Famila XIII

Los cinco pasos

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Damos unas vueltitas para atrás para reencauzar el tema.  Habíamos dejado una pregunta y una reflexión muy, pero muy importantes:

“¿Qué clase de familia queremos?”

Ésta sería la norma de pensamiento que guíe nuestra atención sobre los temas de la Autoridad en la Familia.  Considerando ese concepto que, para los tiempos que corren parece un poco demasiado categórico, volvemos a asegurar que la Autoridad es un Servicio que se presta y que se asienta en el Prestigio de quien la ejerce.

Parece demasiado categórico pero no lo es.  Sin Autoridad la familia no se conforma como se debe y el fracaso de una familia significa el fracaso de cada uno de sus integrantes.

Solamente la Autoridad, la verdadera Autoridad, lejos del Autoritarismo y de la Anarquía, define a la familia como la generadora de identidad, amor, educación, seguridad, cuidado, participación y objetivos.

“Servir es estar al servicio del otro // Hacer las veces del otro // Hacer una cosa a favor de otro // Querer o tener a bien hacer alguna cosa”

El otro como alternativa de nuestra propia humanidad; el otro que nos interesa más que nosotros mismos, a quien ponemos como objetivo y damos un objetivo que será su propia felicidad.  Educamos para que nuestros hijos sean felices de la única manera en que se puede ser:

a) Llegar a ser lo mejor que uno puede en sí mismo.

b) Poder convivir adecuadamente con sus semejantes.

Hablaremos ahora del Método para Servir.  Tenemos la Familia como una institución y, como tal, está sometida a reglas concretas y funcionales a sus objetivos y propósitos.  Ya hablaremos en el futuro, de las coincidencias que hay entre la Familia y una Empresa.  Por el momento diremos que cualquier proyecto humano o empresarial tiene reglas para ser llevado a cabo.  Por ahora nos limitamos a la órbita familiar.

Consideremos cualquier proyecto, por ejemplo un viaje, una mudanza, un traslado.  O también un cambio en la organización familiar en el ámbito de los cotidiano: reparto de tareas hogareñas, normas de convivencia con respecto a horarios de dormir, hacer tareas, decisiones sobre las salidas, etc, etc, etc.  Estos son los pasos a seguir:

a)  Pensar

b)  Informarse

c)   Decidir

d)  Comunicar

e)   Hacer cumplir.

Pensar:  Las realidades se presentan independientemente de nuestra voluntad o también las generamos nosotros con el objeto de adecuar la vida a las necesidades familiares cuando vemos que hay una decisión que tomar o un cambio inevitable o beneficioso para todos.   Se impone “pensar”.  Hacer un reconocimiento general del espacio y el tiempo en que se está desarrollando nuestra vida familiar.  Un reconocimiento de la realidad del niño y su entorno.  Pensar es  tener una intencionalidad educativa constante.  Sin que esto sea rígidamente estructurado podemos decir que uno no se puede distraer de lo que pasa en la familia y con los hijos.  Pensar es parte de lo que ya dijimos en más de una ocasión: “Educar es prever”.  Tratar de adelantarse a los acontecimientos.  Estar preparado.  Tener una mirada lo más objetiva posible sobre la vida familiar.  Hay momentos y días, hay temporadas en que nuestra familia merece ser observada como si fuera una pieza de teatro, mirada de “afuera”.  Para ajustar detalles, cambiar algunos roles, modificar conductas.   Debemos Pensar para aprehender la realidad y mejorarla.  Hay épocas en que todo se desliza suavemente y nos aflojamos un poco disfrutando de esa calma que, siendo la familia por naturaleza una institución categóricamente dinámica, no durará demasiado.  Para bien o para mal, debemos tener la certeza de que lo único seguro en una familia como en cada uno de sus miembros, es la inseguridad constante.  Es nuestra tarea revertir de esa condición lo que dificulta la convivencia y los objetivos. Y reforzar los cambios positivos.  Se trata entonces de Pensar con objetividad e inteligencia.

Informarse: Es buscar el conocimiento que ayude en la toma de decisiones.  Desde cualquier ámbito hay información que nos ayuda en esta tarea.  Todo depende del proyecto o la decisión que debemos tomar.  Como en cualquier actividad de la vida, a mejor información, mejor resultado.  Dentro y fuera de la familia está la información que buscamos para tomar decisiones correctas.  En el ámbito hogareño hay lo que llamamos “intercambio de voces”, lo que cada uno puede aportar a esta información.  Dependerá de la edad y circunstancia de cada uno de los hijos.  Todos deben ser escuchados con atención.

Decidir: Éste es el paso fundamental.  Los padres que han pensado las cosas y acumulado información correctamente, tendrán mayor facilidad para decidir.  Recordemos que se escucha respetuosamente a todos y que conviene ponerse en lugar de cada uno.  Creo innecesario agregar que todo dependerá siempre de la edad de los hijos y de su autoridad que irá creciendo según crezcan ellos y cada vez puedan participar más y mejor en la toma de decisiones.  Pero como ya dijimos “NO se educa por consenso”  Los padres no delegan esa misión fundamental en sus hijos.  Son los padres los que deciden y se hacen cargo de las consecuencias.  Los padres pueden aprender de sus hijos, de hecho, muchas veces se aprende de ellos, pero los que educan son los padres.

ComunicarYa hemos hablado de lo que es la comunicación y de algunas de sus características y condiciones necesarias.  Volveremos sobre el tema que es el fundamental en las relaciones humanas.  Recordemos, eso sí, que la comunicación se  conforma cuando el otro entiende y acepta haber entendido. 

Hacer cumplir:  La parte “artesanal” de toda Autoridad en la familia.  El pacto que debe cumplirse, honrarse y ser eficiente.  Es como decir “la frutilla del postre”.  Hacer cumplir tiene, como todos los pasos anteriores, una serie de condiciones y fórmulas que iremos desarrollando en las próximas entregas sobre este tema apasionante que es la Autoridad en la Familia.

Vamos ahora por un ejemplo muy sencillo y claro.

Llegan las vacaciones.  La familia se apresta a decidir sobre este tema.

Pensar:  ¿Es tiempo de tener vacaciones? ¿Podemos hacerlo? ¿Mejor las dejamos para otra ocasión? ¿Todos quieren salir ahora de vacaciones?  ¿Qué lugares preferimos? ¿Cuánto tiempo queremos dedicarles?  Definitivamente: ¿Qué es lo mejor para esta familia?

Informarse : Las preferencias de cada uno.  Lo que tenemos para gastar según lo que nos gusta.  De qué forma distribuiremos el dinero.  El tiempo que dedicaremos a esas vacaciones.  Cómo viajamos a destino.  Qué necesitamos llevar.  Cuánto tiempo nos lleva el viaje.  Cuándo debemos estar de vuelta.  Qué hacemos con nuestras mascotas en caso de tenerlas. Etc. Etc.etc.

Decidir: Una vez que tenemos toda la información y cuando cada integrante de la familia ha expuesto lo suyo, decidimos cómo y adonde serán estas vacaciones.

Comunicar: En este caso naturalmente toda la familia participó en las discusiones y se entera enseguida de las decisiones.

Hacer cumplir: Podemos decir que haremos el viaje tal y cual hemos conversado y decidido.

Otro ejemplo. Puede ser algo referido a los estudios de los hijos.

Pensar: Vamos notando que el nivel de rendimiento de uno o unos de los hijos ha bajado.  Empezamos a reconocer las causas.  Lo hacemos atentamente.  Descubrimos que se han relajado los horarios.  Que los chicos pierden mucho tiempo con los juguetes electrónicos.  Que no atienden en clase como se debe.  Que están más ocupados en sus relaciones con sus amigos que en su propias obligaciones. Etc. Etc. Etc.

Informarse: Hablamos con nuestros hijos.  Averiguamos lo que pasa en el colegio.  Hablamos con otros padres.  Hacemos un seguimiento de sus tareas, fechas de entrega de trabajos, fechas de pruebas, calendario escolar.  Averiguamos cuánto hay de deberes y cuánto de distracción cuando están navegando por Internet .  Nos preocupamos para conocer los programas que están siguiendo en el colegio.  Verificamos si tienen todos los libros y útiles que necesitan. Etc.Etc,Etc,

Decidir: Por supuesto decidiremos según lo que sea mejor para ellos.  Por lo tanto deberemos  acotar los horarios para que vuelva a ser el estudio lo más importante durante la época escolar,  por lo que nos aseguraremos que se respeten tales horarios y los deberes antes que ninguna otra cosa.  Organizaremos la vida familiar de tal manera que se les facilite tales objetivos. Pondremos ciertas normas de conducta.  Por ejemplo: Desde que se vuelve a casa y hasta que se terminan las tareas no se puede hacer otra cosa.  Lo que no se cumple en la semana se recuperará el fin de semana, sacrificando la diversión.  Las reuniones con los amigos solamente se permitirán cuando ya se ha hecho la tarea y se ha estudiado.  Hasta que llegue el próximo informe de notas quedan bastante limitadas las salidas.  De no conseguirse una mejora se pondrán medidas más severas.  Lo más importante de todo esto es que los padres estén debidamente convencidos de que esta exigencia es buena para sus hijos de tal manera que no cedan. Hay que recordar la frase fenomenal cuando se trata de los hijos “El que pierde la paciencia, pierde la guerra”. Por lo que dentro de esta decisión, y hasta que hayan mejorado las cosas, los padres deben mantener una actitud alerta día a día hasta que los niños salgan de estas dificultades.  Día a día. Con perseverancia y sin pereza.

Informar: Una vez tomada la decisión que nos parece correcta, informar al niño.  Con mucha firmeza y más  serenidad.  De tal manera que quede bien claro que esto es así y no de otra manera. Conviene que se diga en un momento tranquilo con una charla amistosa  y sin gritos ni enojos.  Nos aseguraremos de que el niño entendió bien la consigna y entendió bien la postura firme de sus padres que no darán un paso atrás.

Hacer cumplir : Ésta es la culminación de toda tarea educativa.

¡Jamás, jamás, jamás prometas a tu hijo algo que no vas a cumplir!  Después desarrollaremos todos los matices de este tema, pero tenemos que estar convencidos de que, si no cumplimos con aquello que hemos decidido e informado, estaremos destruyendo toda obra educativa, sea cual sea.  Podemos ser los mejores padres del mundo, vivir para ellos, amarlos y cuidarlos pero Si no cumplimos con lo que prometemos todo es fracaso.  A esta premisa se agrega otra no menos importante:  Nunca prometas algo que no estás seguro de poder hacer cumplir al pie de la letra”.  Al pie de la letra!!!

Creo haber dado un paso importante en esta divulgación.  Este tema del Método para Servir nos va a ocupar más de un artículo.  Aunque ya tenemos algo para empezar a pensar por nosotros mismos.  Podemos buscar una y cada una de las oportunidades en que hemos usado este método aún sin tener idea de que lo hacíamos.  Es bueno “darse cuenta”.  Si lo repetimos en el tiempo, después lo haremos en forma natural y sin pensar y nuestros hijos también aceptarán, naturalmente, las indicaciones.

Es difícil educar a nuestros hijos si no tenemos una “bitácora” de viaje.  Recordemos que todas las cosas son imposibles mientras lo parecen.  Que no hay hijos malos o padres malos, generalmente hay mala comunicación entre ellos.  Pensemos, pensemos, pensemos y dialoguemos con ellos.

Son la sal de nuestra vida, no podemos fallarles.  Qué Dios nos acompañe en esta tarea. Que así sea.

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.

 

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Hilachas que van tramando- Autoridad en la Familia X- Resultado beneficioso- Normas claras

29 Ago

Hilachas que van tramando

Autoridad en la Familia X

Resultado beneficioso – Normas claras

familia

Estoy en un ambiente sereno y tranquilo, en mi lugar de trabajo.  Por el milagro de la tecnología de este mundo fascinante, sé que me comunico con muchas personas a las que puede interesarles lo que voy a escribir.  ¡¿Seguimos asombrados por esta posibilidad formidable que nos da nuestra época?!  Mejor lo pensamos y no perdemos la capacidad de asombro!!

Pero, vamos a lo nuestro.  Como habíamos dicho, nos falta desarrollar dos elementos de los principales que componen la Autoridad.  En este caso la Autoridad en la Familia.  Me atrevo a decir que es la más importante porque cuando ella se ejerce bien estamos educando niños y jóvenes que son siempre el futuro y la esperanza.  Repasamos, la Autoridad se compone de esta manera:

  • Prestigio
  • Actitud de Servicio
  • Aceptación del educando
  • Objetivo cierto
  • Resultado beneficioso
  • Normas claras

Resultado Beneficioso

Es lo que esperamos de nuestra tarea de educar.  Esperamos un resultado.  Que va y viene en dos direcciones.  Con respecto a nuestro hijo, que llegue a ser lo mejor que él pueda ser, y con respecto a nosotros mismos porque él es lo que más amamos en el mundo y su felicidad es la nuestra.  Un resultado es lo que justifica todo un esfuerzo, es el efecto o consecuencia de un hecho, de una tarea, de una opción.  Es ser y llegar a ser lo que se ha decidido.  En este camino prodigioso de educar ponemos también a todos los adultos que tienen niños y jóvenes a su cargo.  Maestros, religiosos, tutores, autoridades que velan por ellos.  ¿Por qué decimos qué “es” beneficioso y no que “puede” ser beneficioso?  Porque toda actividad que produce cambios buenos para uno mismo y para los demás empieza siempre por ser beneficiosa para todos.  Uno “vive” la posibilidad de educar y cada paso que da en esa dirección es precedido por una mejora en sí mismo.

Digamos que no puedo enseñar lo que no sé.  No puedo entregar lo que no tengo.  Educar significa primeramente “educarse”.

El “beneficio” es el bien que se recibe o se hace a otro.  En el caso de la educación es el bien que se recibe y se hace al mismo tiempo.

Los resultados se mezclan y entremezclan con los objetivos, cuanto más claros sean estos, más ajustados a ellos serán los primeros.  Repito y repito porque creo que vale la pena, hay que tener muy claros los objetivos, hay que tener en orden las prioridades, hay que saber qué es lo importante y qué lo secundario.

Para que los resultados sean buenos debemos conocernos y conocer muy bien a nuestros hijos.

Necesitamos que ese resultado sea cierto, seguro, afinado en sus detalles.  Como la tarea de un artista que tiene en la cabeza su obra y después va recorriendo el camino de la creación, yendo y viniendo, con esfuerzo y dedicación, mucha dedicación hasta que resulta lo que era desde el principio, lo que debía ser desde el principio.  Y todos ganamos.

Educar es como mirar un paisaje primero desde un avión.  Una visión general del lugar adonde llegaremos pero todavía no conocemos los detalles.  Cuando la tarea avanza lo estamos mirando desde un globo aerostático.  Nos mecemos suavemente, a veces tenemos sobresaltos, serios sobresaltos, pero el paisaje se hace más claro, podemos ver cada cosa bien definida, podemos elegir con un suave movimiento, la dirección a la que vamos.  Y finamente iremos caminando por el paisaje.  Recorremos cada lugar y en cada uno tenemos diferentes experiencias que van más allá de la imagen.  Es cuando vivimos de verdad los beneficios de la educación.

¿Es fácil?  ¡No!  Aprender a volar en avión no es fácil y volar en globo da un poco de miedo, pero tuvimos la ventaja de elegir el paisaje que nos gustaba y el lugar al que queríamos llegar.  Educar no es fácil pero es un hermoso desafío.  Educar todos los días en esta sociedad tan glamorosa es un hermoso y difícil desafío.  Ante él debemos estar convencidos de una verdad: somos dos los sujetos importantes, uno es educado y el otro educa.  Juntos todos los días, cada día,  debemos poner en práctica lo mejor de nosotros mismos y el resultado será ciertamente beneficioso.

Normas claras

Al fin!!!  Podemos decir que al fin hemos llegado a un terreno práctico en esto de la educación.

Para que las cosas salgan bien, siempre se deben tener las normas claras.  Para todos, para todos en el mismo espacio y en el mismo tiempo.  Para todos con el mismo rango.

Las normas claras crean situaciones de aprendizaje

Tener en claro lo que se debe y lo que no se debe hacer facilita enormemente las relaciones entre los seres humanos. Esto no tiene nada que ver con la creatividad, la imaginación, la espontaneidad que el hombre ejerce constantemente en su vida y mejora la especie.  Esto tiene que ver con las reglas que ayudan a convivir respetando el espacio de unos y otros.

Esto no tiene nada que ver con una vida estructurada según visiones apocalípticas de los que quieren “mandar”.  No tiene nada que ver con autoritarismo, ni con opresión.  Vale esta aclaración para nosotros que vivimos en una sociedad a la que le da cierto escozor hablar de lo que se “debe” hacer como si nos diera temor sobrepasarnos.

Lo que se “debe” hacer siempre es lo bueno.  Las normas son el respeto que nos tenemos unos a otros, son las que nos dan la libertad de convivir.  Primero debemos ponernos de acuerdo con las normas que van a regir nuestra convivencia.

Es bueno repasar lo que son:

  • Principios: “Verdades universales, autoevidentes y conocidas por todos los seres humanos: el respeto a la vida, la libertad, la justicia, la tolerancia, el respeto a la dignidad de las personas, la consciencia de que todos los hombres somos iguales, el respeto a lo que pertenece a los otros, la lealtad, la verdad, etc.  En  fin lo que ya sabemos que está en nosotros porque nace de la misma humanidad y, por lo tanto, es igual para todos.”
  • Valores: Lo que elegimos desde los principios.  Tiene que ver con lo que más valoramos.  Incluye la familia, el arte, el deporte, el dinero, los amigos, los viajes, las cosas, las comidas, la lectura, la cultura, etc.  En fin, todo lo que mueve nuestra voluntad.  Todo lo que le da el perfil a nuestra vida.
  • Normas cotidianas: Distintas de las leyes y de los reglamentos, son las normas no escritas que organizan la vida de la familia, ya que esto es lo que estamos desarrollando.

Esas son las normas que, cuánto más claras mejor. Uno o dos ejemplos: la forma en que nos tratamos unos con otros, la forma en que organizamos las tareas, la forma en que disfrutamos de nuestras vacaciones, son normas que no están escritas pero que se van desarrollando con la tácita aprobación de los miembros de una familia y nos aclaran su perfil, su identidad y sus costumbres.

No hay un manual al efecto, cada familia tiene sus propias normas.  Y hay algo importante en esto: “La exclusividad es un tema importante para cada familia y para cada miembro de la familia”.  La hace única y diferente de las otras y le permite establecer las relaciones con el resto de la sociedad.  Veremos, en el futuro, cuál debería ser el equilibrio de la interacción entre las normas familiares y las sociales.  La sociedad con su cultura interviene en la vida familiar y ésta, a su vez, limita las incursiones de la misma según sus propios intereses.

Podríamos inaugurar ahora un buen ejercicio para la familia:  Con la periodicidad que ellos prefieren es muy bueno abordar ciertos temas de forma concreta, unos minutos, y cada tanto.  En una especie de asamblea familiar.  El tema de las normas es principalísimo para esto.

Cada uno de los miembros, hasta el más pequeño puede opinar y dar ideas con respecto a las normas de vida del grupo.  Se puede proponer una lista de las cosas “que me gustan” y las “que no me gustan” que hacemos en casa.  Es sorprendente lo que aprendemos de experiencias como éstas.  Por supuesto que todo debe estar bien fundado.  Desde el más chiquito hasta los mayores aprendemos de la realidad de la familia que a veces no vemos, y podemos hacer cambios muy positivos.  Los padres debemos saber escuchar esas opiniones, muchas veces aprendemos bien.

Las normas para que sirvan deben tener ciertas características:

  • Deben ser conocidas por todos
  • Deben ser entendidas por todos
  • Deben ser aceptadas por todos
  • Deben servir a todos

Con esto empezamos, concretamente, el camino de las herramientas para educar.

Bien, hemos completado el perfil de la Autoridad en la Familia.  Seguiremos adelante con el funcionamiento de la misma.  Espero haber sido de utilidad.  Deseo con todo mi corazón que estos artículos nos ayuden a mis lectores y a mí a “darnos cuenta” del mundo maravilloso de nuestra familia.  Sin dudas el mejor de los mundos.

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.