Tag Archives: educar

Hilachas que van tramando- Autoridad en la Familia XVII- Hacer, Pensar

5 Ene

Hilachas que van tramando

Autoridad en la Familia  XVII

Hacer – Pensar

Imagen 

En mi país el año se despide con calor, tiene olor a jazmines, sabor a sal y arena y fuegos artificiales que se ven desde la playa.  Por el sur hace frío y el Pampero, viento macho y pendenciero que le decimos, hace tiritar a todos.  Al oeste los Andes imponentes elevan su masa rocosa como para atravesar el cielo, y por el norte el calor hace cansino el paso y se recuesta en las siestas.

Mi país es largo y estrecho.  Es mi país.  Toda esta reflexión nace de mi asombro al comprobar que llevo muchos días sin escribir estos artículos.  ¡Cómo me tocan los jazmines y la playa, se hace difícil concentrarse y encontrar el ritmo!  Pero…allá vamos, la tarea es atractiva y mis lectores fieles y pacientes.

Nuestra última reflexión fue sobre el “armado de la voluntad”.

Hemos hablado también de los “hábitos cotidianos positivos” que son la herramienta indispensable en la Educación de las personas.

Hemos transitado las diferencias entre “Dar” “Ofrecer” y “Encargar” según la edad de los niños.

Y, finalmente, para redondear nuestras ideas hemos hablado de establecer cadenas de comportamientos (acontecimientos, conductas) relacionados.

Como por ejemplo

  • El niño llega de la escuela, se saca el uniforme, se lava las manos y merienda.
  • Se levanta a la mañana, se viste, se lava la cara, desayuna.
  • Juega, ordena en lo posible sus juguetes, guarda todo.
  • Va a bañarse, coloca su ropa sucia en el lugar indicado, deja colgada su toalla en la percha, abandona el baño en condiciones buenas para quien deba usarlo después.

Todas estas cosas que parecen nimiedades cuando estamos hablando de temas tan profundos como la “Autoridad en la Familia” “Responsabilidad de padres e hijos”, “Formas de relacionarse” y otras, son sin embargo las claves para poder educar bien a nuestros hijos.

La vida transcurre en lo cotidiano, estamos en el mundo relacionados por nuestros sentidos, somos la manera que hablamos, nos movemos, nos expresamos con los demás.  Somos lo que comemos, nuestros gestos, nuestra cortesía, nuestros hobbies, somos lo que hacemos todos los días.  El mundo estrecho de la realidad más pequeña es el mundo grande de lo que somos en la vida.  Somos lo que nos emociona, lo que nos enciende, lo que nos avergüenza.  Por eso es tan importante lo que hacemos durante cada día de nuestra vida.  Por eso hablamos de las cosas cotidianas dándoles una importancia que parecería exagerada si no supiéramos que son increíblemente importantes.

Después de este rápido repaso del tema ahora nos toca atravesar el puente dorado entre los dos términos que marcan distintos momentos en la vida de los hijos.  Ese puente empieza con “Hacer”, y significa que el niño pequeño debe responder positivamente a las órdenes y sugerencias del padre.  Es un tiempo de poca reflexión y mucha obediencia.

  • A un niño pequeño se le enseña a lavarse las manos antes de comer y no tiene caso que le expliquemos por qué debe hacerlo ya que no lo entendería.
  • Se le prohíbe tocar cualquier enchufe y no puede entender cuál es el peligro que entraña la electricidad.
  • Se lo lleva todos los días a la escuela, debe hacer sus tareas y no tiene verdadera consciencia de la utilidad de todo eso.
  • Debe tener cuidado cuando anda en bicicleta y también compartir sus cosas con otros niños y no tiene idea de que está siendo educado para poder convivir.

La lista es interminable porque tiene que ver con todas las cosas que el niño “Hace”, “Debe hacer”, “Puede hacer” y significa que su vida se va enhebrando en conductas que lo hacen crecer y que, de cualquier manera, son inevitables en la vida cotidiana.

A medida que va “creciendo” va “entendiendo”, y de una manera gradual su “Hacer” va integrando el “Pensar”.  Será el momento de explicarle el por qué de muchas decisiones, el momento de opinar, de ejercer su derecho de protesta, de cambiar cuestiones.  Estamos en el otro extremo del puente dorado que es el desarrollo de su educación.

La Educación consiste también, entre otras definiciones, en guiar al niño para que vaya adaptándose progresivamente a este paso que dará entre el “hacer” subordinándose sin preguntas a la voluntad del padre y el “pensar” que lo irá transformando en adulto.

Habrá un momento en el que la relación con sus padres tiene tanto de “Hacer” como de “Pensar” y, finalmente se convertirá en adulto cuando piense, decida y se haga responsable de su conducta.

Este proceso indica, como ninguno, que la Autoridad supone hacer crecer hacia la libertad.

La Autoridad va desde el “Hacer” en los niños pequeños, hasta el “Pensar” y, finalmente, “Decidir” en los adolescentes y adultos.

La educación es un “proceso que mejora al individuo”, es un paso gradual en el proceso de responsabilización de los seres libres.

Si enseñamos a nuestros hijos el mundo positivo del “Hacer Bien”, estamos haciendo un servicio a su libertad, fomentando su autonomía y responsabilidad.

Por eso le damos tanta importancia a la obediencia, una de las virtudes propias de los más pequeños, ejercitada en lo cotidiano como la base de todo el proceso de Educar.

Puente dorado entre el “Hacer” y el ”Pensar” y buena definición:

El niño obedece a los 4 años para poder pensar y decidir a los 16. 

Un niño que sabe “qué hacer” conoce las reglas del juego y se adapta al medio en el que debe relacionarse con los demás,  por lo tanto naturalmente llegará a “pensar” de forma correcta cuando haya conformado su carácter definitivamente.

El que no aprendió a “hacer” bien, no puede “pensar” ni “decidir” bien.

Decía el tío médico y sabio:

“-Doctor, ¿Cuándo debo empezar a educar a mi hijo?

-¿Qué edad tiene el niño, señora?

-Una semana

-¡¡¡Señora ha perdido usted siete días en la educación de su hijo!!!!”

“La Autoridad nos lleva a la libertad en el pensar para poder superar por nuestra propia decisión todas nuestras limitaciones personales y ambientales, haciendo de nuestra vida lo mejor posible”.

Decimos también que si hacemos bien las cosas los hijos dejarán de obedecer, naturalmente, en aquello que pasan a ser Autoridad en cuanto se refiere a su crecimiento personal”.

A mí, después de tantos años de estudiar y aprender sobre esta materia, me llena el corazón de alegría y me produce gran entusiasmo cuando veo padres de niños pequeños que, con todo respeto y dulzura, y con firmeza y perseverancia, llevan a sus hijos de la mano, enseñándoles a obedecer cada día, todos los días.  Haciendo que los niños confíen en el buen juicio y el prestigio de sus padres hasta que de una manera natural vayan haciéndose cargo de su propia vida cuando crezcan.

Créanlo, créanlo los padres más jóvenes.  Como hemos dicho muchas veces, el niño cruzará la avenida más peligrosa de la ciudad de la mano de su padre, sin fijarse en el tránsito, sin temer, tranquilo y sereno.  Cuando crezca aprenderá a resolver por sí mismo la manera en que hará el cruce.

Habremos llegado, entonces, con todos los honores a la tarea cumplida.

Se va haciendo la noche.  El perfume de los jazmines es más fuerte que nunca, se oye el sonido de las olas en la playa.  Es el verano y el Año Nuevo.  En mi país que es muy grande, alargado y algo estrecho.  Es mi país.

No importa el ánimo o el cansancio siempre es estimulante hablar de algunos temas.  Imaginarme que el Año Nuevo y el verano coinciden en un continente que se va ensanchando hacia el Norte.  Somos muchos, hablamos la misma lengua, nos preocupan casi las mismas cosas cuando se trata de los hijos.  Somos muchos.

Gracias a Dios.

Primero la Justicia. Para todos. Para todos. Para todos.

 

Hilachas que van Tramando – La Autoridad en la Familia XIV- Comunicar – Hacer Cumplir

28 Oct

Hilachas que van tramando

La Autoridad en la Familia XIV

Comunicar- Hacer Cumplir

Imagen

Volvemos  con los pasos para seguir en esta función tan apasionante como es la de educar a nuestros hijos o a todo niño que esté a nuestro cuidado.

Vamos por el principio: “Educar es Prever”.  Es prepararnos, disponernos para lo que vendrá.  Considerando que lo que vendrá es un ser humano que alcanzará toda su plenitud siempre que llegue a ser lo mejor que él mismo pueda ser y que se relacione perfectamente con sus semejantes, entendemos que, más bien, nuestra tarea necesita de un ojo avizor, un espíritu expectante y una mente abierta.

Debemos ir siempre unos cuantos pasos delante de ese niño, masilla de todos colores, que la Vida nos ha dado.  Nada debe “aparecer” de golpe en la función de Educar.  Nada que nos tome por sorpresa, nos tienda de espalda y nos haga sentir inútiles.  Por lo que hablaremos un poco de los dos últimos pasos, los más difíciles.

  • Comunicar
  • Hacer cumplir

Siempre volveremos sobre el tema de comunicar, base indispensable de todas las relaciones humanas, pero podemos hacer algunas advertencias:

  • Se ha comunicado cuando el mensaje ha sido recibido y entendido.
  • Pensemos antes de hablar.
  • Busquemos la oportunidad propicia.
  • No aplastemos al niño con el peso de nuestro propio pensamiento.
  • Escuchemos, escuchemos, escuchemos y…escuchemos.
  • Enseñemos los Valores como algo atractivo.
  • Nunca, pero nunca, confundamos “comunicación” con “amenaza”.
  • Las cosas verdaderamente importantes necesitan tiempo.

De cada uno de esos puntos hablaremos en el futuro pero es bueno que cada padre empiece a reflexionar sobre el tema.

Vamos de lleno al tema de “Hacer cumplir”.   Ahora viene el momento en el que el uso de algunos términos hace estremecerse a aquellos que han perdido de vista la riqueza de nuestra lengua, pero los que tenemos algunos años acumulados hemos perdido los miedos y los prejuicios.  Decimos: “bueno” “malo” “respeto” “cumplir” “castigo” “penitencia”  “obediencia” “resultados” como si fueran lo que son: palabras que se cuelgan del profundo respeto que tenemos por nuestros semejantes y que valen igual que “amor” “compromiso” “tarea” “tolerancia” o “entrega”.

Vamos a hablar del poder que tenemos sobre nuestros hijos para ayudarlos en la hermosa tarea de crecer como personas felices, capaces de convivir con los demás.  El poder necesita “convicción” y ”decisión”, ambas cosas encuadran perfectamente con el amor, porque estamos decididos a ejercer ese poder solamente en actitud de servicio para aquellos que están completamente a nuestro cuidado como son nuestros hijos.

El ejercicio de la Autoridad tiene dos funciones:

  • Tomar decisiones que influyen en el comportamiento del hijo
  • Sancionar con premios y castigos

La trama del poder bien entendido se forma con la decisión, la exigencia y la entrega.  Todo bien tejido como para que cada uno reciba y dé lo mejor al otro.

El verdadero poder está en el servicio a nuestros semejantes.  Pero ése es otro tema para otro curso.

Debemos estar convencidos de que lo que hemos decidido es bueno y, a partir de allí, lo primero de todo se sintetiza en  una de mis frases favoritas:

“Facilitar la obediencia”

Somos sus padres o mayores, hemos nacido antes que ellos, están a nuestro cuidado. ¿Por qué no les hacemos fácil el camino de su educación?

“Menos hablar y más decir” decía mi abuela.  Por lo que vamos a poner algunos ejemplos concretos, muy sencillos y cotidianos.

A Juancito no le gustan las matemáticas.  Vamos a ayudarlo haciendo que se acostumbre a hacer siempre primero las tareas de matemáticas.  Siempre primero lo que más me cuesta.  Hábito maravilloso que nos facilita la vida entera.

María se distrae con facilidad, empecemos por crearle un clima tranquilo, cuando está bien descansada, estemos todo lo cerca que podemos mientras estudia o hace sus tareas, para reencauzar su atención con algunas palabras o frases que la “resitúen” en el tema.

Pedro y Julia tienen más energía que nadie, mejor los dejamos jugar un rato antes de hacer las tares para que la descarguen, se cansen y les resulte más fácil quedarse sentados y hacer lo que tienen que hacer.

A Inés le gusta discutir y no le gusta perder.  Saquemos a relucir temas que le interesen, debemos establecer diálogos que le despierten curiosidad.  Expliquemos una y mil veces que discutir debe ser para enriquecer.  Hagamos que participe de alguna tarea escolar en la que hay debates.

Si alguno de nuestros hijos prefiere una tarea a otra, ayudemos a que pueda realizarla.  Podemos “negociar”  una cosa por otra siempre que eso mejore su ánimo y que sea bueno.  “Bueno” “Malo”,  no nos engañemos, todos los padres sabemos lo que es “Bueno” y lo que es “Malo” para nuestros hijos.  Causa risa en algunos cursos en los que hago que los padres pongan su mano en su estómago y puedan encontrar allí, clarito y sin interferencias, lo que saben que tienen que elegir.  Igual el gesto repetido de algunos que se ponen la mano en el estómago cuando hablan de alguna preocupación que parece hacerlos dudar de lo que deben hacer.  Cuando uno es padre, debe “escuchar” al estómago.  ¡Es cierto! Paren de reírse y díganme si no es cierto!!!

Seguimos, aunque parece que esta disertante está un poco distraída.

Estamos convencidos de que lo que hemos decidido es bueno, lo hemos comunicado y empezamos la más dura de las tareas Hacer cumplir

¿Es fácil? Noooooooooo! ¿Quién puede haberte dicho qué es fácil?!!!!!

Volvemos al concepto primario:

  • Lo hemos pensado, nos informamos, pedimos opiniones según la edad de los hijos, decidimos en buena voluntad y respeto a lo que sea mejor  y…así es más fácil…lo hacemos cumplir.

Lo primero que tienen que sentir los niños es que hemos hecho todos los pasos anteriores, que la decisión está bien tomada y que no vamos a retroceder.  Cuanto más importante es la decisión menos probable el retroceso.

También debe quedar claro que si nos hemos equivocado tendremos la flexibilidad de reconocer errores y cambiar lo que corresponda.

“Hacer cumplir” necesita perseverancia, buen humor, buenas intenciones, comprensión, y mucha paciencia.  Necesita un acuerdo categórico entre los padres.  Una dosis muy grande de esperanza.  Una seguridad clara en uno mismo.  Y, sobre todo, una entrega total a nuestros hijos.

¿Qué sigue a este paso?  ¡¡¡Otra vez las palabras rigurosas!!!!  Sigue Premios y Castigos.  Que no son más que las herramientas idóneas que el hombre ha usado a través de los siglos porque tiene que ver con su naturaleza.  Hablaremos de esos temas, de las diferencias entre:  “Dar”, “Premiar” y “Regalar”.  Conceptos que la cultura actual tiene  muy confundidos.  De los “avisos”, de olvidarse de la comodidad, de la debilidad, de la confusión.  De las coacciones, del cumplimiento de las promesas.  De los resultados.

¡¡¡Hay tela para rato!!!! ¡Es tan apasionante el mundo de la educación y lo es el de los padres y los hijos!  Si de la buena tarea que haga un padre deviene un ser humano mejor, muchos seres humanos mejores hacen a la felicidad de todos.

Si los padres pudieran proyectar el valor de su tarea primero para su hijo, después para su comunidad y, finalmente, para el mundo en general, sentirían que están haciendo lo más importante de todo: Conquistar un futuro mejor para  todos.

Una vieja sentencia, una de aquellas llenas de sabiduría de nuestros mayores decía: “La mano que mece la cuna, domina el mundo”.   Dominemos el mundo llenándolo de felicidad con seres humanos bien dispuestos, educados y listos para convivir en armonía con sus semejantes.

Todo tiene la medida de lo humano.  El hombre es la medida de todas las cosas  ¡Qué Dios nos ayude en esta tarea, la más importante de todas, la de educar a un ser humano, la que le da sustento y esperanza a nuestra vida!!.

¡¡¡Qué Dios nos ayude!!!

Primero la Justicia. Para todos. Para todos. Para todos.