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Hilachas que van tramando- Autoridad en la Familia XIX – Autoridad Participativa

20 Mar

Hilachas que van Tramando

Autoridad en la Familia  XIX

Autoridad Participativa

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Retomamos nuestro camino complejo y exigente  sobre el tema de la Autoridad en la Familia.

La tarea de educar a los hijos es primaria y necesariamente de los padres.  No podemos ni debemos olvidarnos de tal concepto. Educamos con la palabra, con la acción y con el ejemplo.

“Las padres son modelo de referencia para los hijos aunque no quieran serlo”. 

¡Menuda tarea y menuda responsabilidad!  Se nos presenta una enorme montaña de obligaciones, preocupaciones e imprevistos que parecen dificultar bastante esa tarea.  Pero no estamos solos.  Para lo bueno y para lo malo no estamos solos.  Más bien estamos rodeados e invadidos, como nunca en la historia, por el peso de una sociedad que, para lo bueno y para lo malo, se fusiona cada día de nuestra vida con nuestra vida, con lo que pensamos, decimos y hacemos.  El poder de la cultura sobre la vida de las personas nunca ha sido tan categórico y lo cierto es que ha llegado para quedarse.   Para influir y decidir muchas veces por nosotros mismos, cada vez más para decidir por nosotros mismos.

El mundo ha caminado siempre hacia la socialización cada vez más general y concreta de los seres humanos que estamos juntos y solos en el espacio grande en el cual la Tierra sigue su camino.

Se van conociendo más personas entre sí, se transmiten cada vez más todo tipo de conocimientos, se comparten experiencias, desde las más importantes hasta las cotidianas, se cuentan cada vez más historias que influyen en todos, se comercia cada vez más entre unos y otros, se viaja, se camina, se cruzan las culturas en un andar seguro y constante.

El tiempo va congregando más y más gente como un ángulo agudo que se ensancha hasta que todos cabemos en él y todos compartimos la realidad de nuestra existencia, influyendo unos en otros hasta que, ampliando y desapareciendo las fronteras, lleguemos a los 360 grados de interacción.  Inevitable y venturoso futuro en el que todos los hombres tengamos consciencia de esa sociedad que convoca y a la que todos pertenecemos.  Llegará el día.

Pensemos que en el Mundo Antiguo todo era misterio,  la influencia de los usos y costumbres de uno y otro pueblo se iba abriendo paso con mucha dificultad, en la Edad Media la mayoría absoluta de los habitantes de un lugar jamás en su vida se alejaban más de unos pocos kilómetros de donde habían nacido.  De tal manera que los padres y encargados de la educación de los niños eran rectores casi excluyentes de su desarrollo.  Ese esquema fue variando, en rápida sucesión pensemos en la rueda, la imprenta, los transportes, la tecnología avanzando desde el pasado hasta lo que hoy es como un milagro de comunicación.  La sociedad se fue conformando rápidamente como el lugar de todos en el que hoy estamos.

Como consecuencia de esta dinámica en la Era de las Comunicaciones se nos hace mucho más difuso el límite entre lo que decidimos libremente sobre cualquier cuestión de nuestra vida y lo que se nos impone desde la sociedad en la que vivimos.

Esto hace que: para lo bueno, que hay mucho, y para lo no tan bueno que también hay mucho, pasemos a depender  bastante de lo que pasa fuera del ámbito del hogar.   Siendo que la familia se estabiliza sobre su capacidad de asumir sus conflictos, esta familia moderna muchas veces pasa a ser lugar de “negociación” entre lo de “adentro” y lo de “afuera”.  Diríamos que es mejor asumir las dificultades de tal realidad y no dramatizarlas.

Releemos sobre la consciencia que los padres deben tener acerca de lo que quieren para sus hijos, una convicción sobre los principios, la elección de los valores que eligen y transmiten y vamos a hablar de la forma en la que toda la sociedad participa en la educación familiar.

Autoridad Participativa: es el ámbito en el cual recibimos, aceptamos y compartimos una participación de otros sujetos que nos ayudarán en la tarea.  Es toda autoridad que actúa sobre nosotros y sobre nuestros hijos.  Empezamos con la regla de oro:

Es imposible sostener la Autoridad a solas”  Contamos con terceros, querramos o no, contamos con terceros.

  • Ambos padres entre sí
  • Resto de la familia
  • Escuela
  • Religión
  • Amigos, compañeros, vecinos
  • Clubs, manifestaciones culturales, ONG, etc
  • El Estado en todas sus manifestaciones
  • Medios de comunicación: Son los que, sobre todo a través de las redes sociales, tienen una influencia inevitable y total, buena y mala, hoy en día, en este campo de la Autoridad.  Se han transformado en factores determinantes para la vida de los individuos y de los pueblos.  Nos llevan a confrontar permanentemente con nuestros valores, nos imponen modas, nos hacen pensar acerca de lo que realmente queremos y de lo que debemos hacer.  Son formidables desafiando nuestra imaginación, replicando nuestros valores, abriendo el mundo para todo lo bueno y para todo lo malo.

Hay muchas otras personas, instituciones y hechos que coparticipan de la educación de nuestros hijos.  Es un buen ejercicio pensar sobre ellos.

Es necesario que como padres tengamos claro y presente todos estos actores que serán inevitables para nosotros y que nos aseguremos de que seguimos siendo los principales  y verdaderos responsables de la formación de nuestros hijos.

Hay algunos conceptos para remarcar:

  • Nada puede caber entre nuestros hijos y nosotros a menos que lo consideremos algo bueno, venga de donde venga.
  • Todo hueco que dejemos en la tarea de educar a nuestros hijos, será llenado por cualquiera de los otros sujetos.  
  • Cuando abandonamos o nos distraemos de la tarea de educar, no podemos elegir el reemplazante, lo vamos a padecer, nosotros y nuestros hijos.
  • Siendo que la Autoridad es Servicio y requiere Prestigio, debemos tener mucho cuidado cuando elegimos nuestros socios en la tarea y nunca debemos desprestigiar sin fundamentos a quienes comparten ámbitos de la educación.

Sobre esto hay un ejemplo muy triste que resulta cuando los padres critican seriamente a la escuela y siguen mandando a ella sus hijos.  Los niños entienden que: o la escuela es mala y a los padres no les importa y los mandan igual; o la escuela es buena y los padres mienten.  Es una confusión innecesaria y uno de los grandes problemas, bastante comunes, que aparecen en este campo.  Como en este ejemplo encontramos infinidad de mensajes contradictorios que le damos a nuestros hijos y que, sin que nos demos cuenta complican las relaciones familiares.

  • Los padres: La primera y más importante asociación en la tarea de educar se da entre los padres.  Es imprescindible que estos se pongan de acuerdo.  Es inevitable e imprescindible y lo diremos miles de veces como una verdad irrefutable.

“No se puede educar con el enemigo en casa”

Ya hablaremos más adelante sobre este tema que tiene aristas de relaciones personales, intereses que confrontan, lenguaje que está hecho de intenciones que exceden al lenguaje y todo lo que tiene que ver con las relaciones maritales.  Lo que decimos acá es que los padres deben ser conscientes de su responsabilidad en ejercer la Autoridad para educar a sus hijos ante:

  • Sus propios hijos
  • El resto de la familia
  • El resto de la sociedad. Familiares, amigos, escuela, vecinos, autoridades, medios de comunicación, etc, etc.

La tarea de los padres, de los otros padres, de todos los padres, va tejiendo una red de acciones y responsabilidades que, finalmente, hace que la sociedad sea ésta y no otra.  Que una sociedad esté caminando en esta dirección y no en otra.  Que una sociedad sea más o menos justa, más o menos benevolente, más o menos digna.

Los padres del mundo construyen el mundo desde el ámbito íntimo de su hogar.

Debemos cuidar con todo esmero esta interrelación con los factores externos que influyen en la educación de nuestros hijos.

Primero saber elegir lo que se pueda elegir y después no abandonar un minuto ni un centímetro el lugar que tenemos que tener como gestores principales en la vida de los niños.

Objetivos de quienes educan

Hay ciertos conceptos que nos ayudan en esta tarea tan maravillosa y ardua de ser padres educadores.

“Todos aquellos que educan tienen distintos objetivos”.  Este concepto es básico para entender y aclarar el campo de las responsabilidades cruzadas que tiene todo proceso de educación.  La tensión necesaria entre los diferentes campos de poder que se ejercen sobre los niños debe ser claramente conocida y aceptada por los padres que siempre tendrán el derecho y el deber de dirigir esos poderes, neutralizando excesos, resaltando lugares y decidiendo finalmente.

Si lo tenemos claro sabremos a quienes darles más o menos poder en esta participación que tienen en la educación de los hijos.

Por ejemplo, la escuela comparte como objetivo el objetivo de los padres que será lo mejor para los alumnos.  Los familiares y amigos se supone que comparten buenos propósitos.  Las autoridades tendrán como objetivo someter el derecho individual al general de la sociedad.  Los medios tendrán serias confusiones entre la buena fe de educar y el lógico interés de lo comercial.  Algunos medios tendrán solamente el interés y la ambición de ganar dinero.

Es imprescindible que los padres reconozcan en cada caso el verdadero objetivo o interés que cada sujeto participante de la educación de sus hijos tiene para ellos.

Todos lo que participan en la educación de nuestros  hijos intervienen, colaboran, contribuyen y cooperan con más o menos y  mejor o peor  buena intención.  Como un director de orquesta los padres deben aprender, escuchar, interpretar, y guiar porque además del amor que sienten por sus hijos y también por ese mismo amor, la responsabilidad final es  enorme y excluyente.

Hay ciertas preguntas que siempre ayudan, en este caso agregamos algunas que serán valiosas para iluminar algunos senderos de vida.

Como tantas otras veces sugiero que se hagan entre aquellos que corresponda.  Que se contesten por escrito, que se comenten en breves reuniones entre los padres y en familia.  Son actividades sencillas que hacen a la buena relación en el ámbito íntimo de la familia.  Aquellos que no están acostumbrados a este tipo de ejercicio pueden tener algún recelo o desconfiar de su eficacia, puedo asegurarles que el resultado es mágicamente esclarecedor ante algunos de los conflictos que vive una familia.

Preguntas entre ambos padres

  • ¿Quién manda en mí?
  • ¿Quién manda en mis hijos?

Para hacerle a los hijos

(Adecuándolas  a la edad y otras circunstancias)

  • ¿Quién manda en tí?
  • ¿Quién dejas que mande en tí?
  • ¿Quién, verdaderamente, te gustaría que mandara en tí?

Para padres e hijos

  • ¿Quién tiene que exigir?
  • ¿Quién tiene que comprender?

Conocemos a nuestros hijos, los amamos y queremos para ellos el mejor de los destinos, que sean lo mejor que pueden ser por ellos mismos y que sean capaces de relacionarse adecuadamente con sus semejantes.  La tarea es compartida, cada vez más compartida.  Para que el mundo sea cada vez mejor debemos aprender a co- accionar con todos aquellos que, a veces elegimos y a veces no, para llevar a buen término la tarea.

Darse cuenta, mejorar el conocimiento del mundo, elegir y ser elegido.  Dejarles un mundo con un poco más de armonía, un poco más fácil, siempre mejor que el que conocemos. Desde el espacio pequeño en el que podemos influir, nuestro legado será que ese pedazo del mundo sea mejor por lo que nosotros hacemos.  Después, cada uno hará su parte.  Que Dios nos ayude.

Primero la Justicia. Para todos. Para todos. Para todos.

Hilachas que van Tramando – La Autoridad en la Familia XIV- Comunicar – Hacer Cumplir

28 Oct

Hilachas que van tramando

La Autoridad en la Familia XIV

Comunicar- Hacer Cumplir

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Volvemos  con los pasos para seguir en esta función tan apasionante como es la de educar a nuestros hijos o a todo niño que esté a nuestro cuidado.

Vamos por el principio: “Educar es Prever”.  Es prepararnos, disponernos para lo que vendrá.  Considerando que lo que vendrá es un ser humano que alcanzará toda su plenitud siempre que llegue a ser lo mejor que él mismo pueda ser y que se relacione perfectamente con sus semejantes, entendemos que, más bien, nuestra tarea necesita de un ojo avizor, un espíritu expectante y una mente abierta.

Debemos ir siempre unos cuantos pasos delante de ese niño, masilla de todos colores, que la Vida nos ha dado.  Nada debe “aparecer” de golpe en la función de Educar.  Nada que nos tome por sorpresa, nos tienda de espalda y nos haga sentir inútiles.  Por lo que hablaremos un poco de los dos últimos pasos, los más difíciles.

  • Comunicar
  • Hacer cumplir

Siempre volveremos sobre el tema de comunicar, base indispensable de todas las relaciones humanas, pero podemos hacer algunas advertencias:

  • Se ha comunicado cuando el mensaje ha sido recibido y entendido.
  • Pensemos antes de hablar.
  • Busquemos la oportunidad propicia.
  • No aplastemos al niño con el peso de nuestro propio pensamiento.
  • Escuchemos, escuchemos, escuchemos y…escuchemos.
  • Enseñemos los Valores como algo atractivo.
  • Nunca, pero nunca, confundamos “comunicación” con “amenaza”.
  • Las cosas verdaderamente importantes necesitan tiempo.

De cada uno de esos puntos hablaremos en el futuro pero es bueno que cada padre empiece a reflexionar sobre el tema.

Vamos de lleno al tema de “Hacer cumplir”.   Ahora viene el momento en el que el uso de algunos términos hace estremecerse a aquellos que han perdido de vista la riqueza de nuestra lengua, pero los que tenemos algunos años acumulados hemos perdido los miedos y los prejuicios.  Decimos: “bueno” “malo” “respeto” “cumplir” “castigo” “penitencia”  “obediencia” “resultados” como si fueran lo que son: palabras que se cuelgan del profundo respeto que tenemos por nuestros semejantes y que valen igual que “amor” “compromiso” “tarea” “tolerancia” o “entrega”.

Vamos a hablar del poder que tenemos sobre nuestros hijos para ayudarlos en la hermosa tarea de crecer como personas felices, capaces de convivir con los demás.  El poder necesita “convicción” y ”decisión”, ambas cosas encuadran perfectamente con el amor, porque estamos decididos a ejercer ese poder solamente en actitud de servicio para aquellos que están completamente a nuestro cuidado como son nuestros hijos.

El ejercicio de la Autoridad tiene dos funciones:

  • Tomar decisiones que influyen en el comportamiento del hijo
  • Sancionar con premios y castigos

La trama del poder bien entendido se forma con la decisión, la exigencia y la entrega.  Todo bien tejido como para que cada uno reciba y dé lo mejor al otro.

El verdadero poder está en el servicio a nuestros semejantes.  Pero ése es otro tema para otro curso.

Debemos estar convencidos de que lo que hemos decidido es bueno y, a partir de allí, lo primero de todo se sintetiza en  una de mis frases favoritas:

“Facilitar la obediencia”

Somos sus padres o mayores, hemos nacido antes que ellos, están a nuestro cuidado. ¿Por qué no les hacemos fácil el camino de su educación?

“Menos hablar y más decir” decía mi abuela.  Por lo que vamos a poner algunos ejemplos concretos, muy sencillos y cotidianos.

A Juancito no le gustan las matemáticas.  Vamos a ayudarlo haciendo que se acostumbre a hacer siempre primero las tareas de matemáticas.  Siempre primero lo que más me cuesta.  Hábito maravilloso que nos facilita la vida entera.

María se distrae con facilidad, empecemos por crearle un clima tranquilo, cuando está bien descansada, estemos todo lo cerca que podemos mientras estudia o hace sus tareas, para reencauzar su atención con algunas palabras o frases que la “resitúen” en el tema.

Pedro y Julia tienen más energía que nadie, mejor los dejamos jugar un rato antes de hacer las tares para que la descarguen, se cansen y les resulte más fácil quedarse sentados y hacer lo que tienen que hacer.

A Inés le gusta discutir y no le gusta perder.  Saquemos a relucir temas que le interesen, debemos establecer diálogos que le despierten curiosidad.  Expliquemos una y mil veces que discutir debe ser para enriquecer.  Hagamos que participe de alguna tarea escolar en la que hay debates.

Si alguno de nuestros hijos prefiere una tarea a otra, ayudemos a que pueda realizarla.  Podemos “negociar”  una cosa por otra siempre que eso mejore su ánimo y que sea bueno.  “Bueno” “Malo”,  no nos engañemos, todos los padres sabemos lo que es “Bueno” y lo que es “Malo” para nuestros hijos.  Causa risa en algunos cursos en los que hago que los padres pongan su mano en su estómago y puedan encontrar allí, clarito y sin interferencias, lo que saben que tienen que elegir.  Igual el gesto repetido de algunos que se ponen la mano en el estómago cuando hablan de alguna preocupación que parece hacerlos dudar de lo que deben hacer.  Cuando uno es padre, debe “escuchar” al estómago.  ¡Es cierto! Paren de reírse y díganme si no es cierto!!!

Seguimos, aunque parece que esta disertante está un poco distraída.

Estamos convencidos de que lo que hemos decidido es bueno, lo hemos comunicado y empezamos la más dura de las tareas Hacer cumplir

¿Es fácil? Noooooooooo! ¿Quién puede haberte dicho qué es fácil?!!!!!

Volvemos al concepto primario:

  • Lo hemos pensado, nos informamos, pedimos opiniones según la edad de los hijos, decidimos en buena voluntad y respeto a lo que sea mejor  y…así es más fácil…lo hacemos cumplir.

Lo primero que tienen que sentir los niños es que hemos hecho todos los pasos anteriores, que la decisión está bien tomada y que no vamos a retroceder.  Cuanto más importante es la decisión menos probable el retroceso.

También debe quedar claro que si nos hemos equivocado tendremos la flexibilidad de reconocer errores y cambiar lo que corresponda.

“Hacer cumplir” necesita perseverancia, buen humor, buenas intenciones, comprensión, y mucha paciencia.  Necesita un acuerdo categórico entre los padres.  Una dosis muy grande de esperanza.  Una seguridad clara en uno mismo.  Y, sobre todo, una entrega total a nuestros hijos.

¿Qué sigue a este paso?  ¡¡¡Otra vez las palabras rigurosas!!!!  Sigue Premios y Castigos.  Que no son más que las herramientas idóneas que el hombre ha usado a través de los siglos porque tiene que ver con su naturaleza.  Hablaremos de esos temas, de las diferencias entre:  “Dar”, “Premiar” y “Regalar”.  Conceptos que la cultura actual tiene  muy confundidos.  De los “avisos”, de olvidarse de la comodidad, de la debilidad, de la confusión.  De las coacciones, del cumplimiento de las promesas.  De los resultados.

¡¡¡Hay tela para rato!!!! ¡Es tan apasionante el mundo de la educación y lo es el de los padres y los hijos!  Si de la buena tarea que haga un padre deviene un ser humano mejor, muchos seres humanos mejores hacen a la felicidad de todos.

Si los padres pudieran proyectar el valor de su tarea primero para su hijo, después para su comunidad y, finalmente, para el mundo en general, sentirían que están haciendo lo más importante de todo: Conquistar un futuro mejor para  todos.

Una vieja sentencia, una de aquellas llenas de sabiduría de nuestros mayores decía: “La mano que mece la cuna, domina el mundo”.   Dominemos el mundo llenándolo de felicidad con seres humanos bien dispuestos, educados y listos para convivir en armonía con sus semejantes.

Todo tiene la medida de lo humano.  El hombre es la medida de todas las cosas  ¡Qué Dios nos ayude en esta tarea, la más importante de todas, la de educar a un ser humano, la que le da sustento y esperanza a nuestra vida!!.

¡¡¡Qué Dios nos ayude!!!

Primero la Justicia. Para todos. Para todos. Para todos.