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Hilachas que van tramando- Autoridad en la Familia X- Resultado beneficioso- Normas claras

29 Ago

Hilachas que van tramando

Autoridad en la Familia X

Resultado beneficioso – Normas claras

familia

Estoy en un ambiente sereno y tranquilo, en mi lugar de trabajo.  Por el milagro de la tecnología de este mundo fascinante, sé que me comunico con muchas personas a las que puede interesarles lo que voy a escribir.  ¡¿Seguimos asombrados por esta posibilidad formidable que nos da nuestra época?!  Mejor lo pensamos y no perdemos la capacidad de asombro!!

Pero, vamos a lo nuestro.  Como habíamos dicho, nos falta desarrollar dos elementos de los principales que componen la Autoridad.  En este caso la Autoridad en la Familia.  Me atrevo a decir que es la más importante porque cuando ella se ejerce bien estamos educando niños y jóvenes que son siempre el futuro y la esperanza.  Repasamos, la Autoridad se compone de esta manera:

  • Prestigio
  • Actitud de Servicio
  • Aceptación del educando
  • Objetivo cierto
  • Resultado beneficioso
  • Normas claras

Resultado Beneficioso

Es lo que esperamos de nuestra tarea de educar.  Esperamos un resultado.  Que va y viene en dos direcciones.  Con respecto a nuestro hijo, que llegue a ser lo mejor que él pueda ser, y con respecto a nosotros mismos porque él es lo que más amamos en el mundo y su felicidad es la nuestra.  Un resultado es lo que justifica todo un esfuerzo, es el efecto o consecuencia de un hecho, de una tarea, de una opción.  Es ser y llegar a ser lo que se ha decidido.  En este camino prodigioso de educar ponemos también a todos los adultos que tienen niños y jóvenes a su cargo.  Maestros, religiosos, tutores, autoridades que velan por ellos.  ¿Por qué decimos qué “es” beneficioso y no que “puede” ser beneficioso?  Porque toda actividad que produce cambios buenos para uno mismo y para los demás empieza siempre por ser beneficiosa para todos.  Uno “vive” la posibilidad de educar y cada paso que da en esa dirección es precedido por una mejora en sí mismo.

Digamos que no puedo enseñar lo que no sé.  No puedo entregar lo que no tengo.  Educar significa primeramente “educarse”.

El “beneficio” es el bien que se recibe o se hace a otro.  En el caso de la educación es el bien que se recibe y se hace al mismo tiempo.

Los resultados se mezclan y entremezclan con los objetivos, cuanto más claros sean estos, más ajustados a ellos serán los primeros.  Repito y repito porque creo que vale la pena, hay que tener muy claros los objetivos, hay que tener en orden las prioridades, hay que saber qué es lo importante y qué lo secundario.

Para que los resultados sean buenos debemos conocernos y conocer muy bien a nuestros hijos.

Necesitamos que ese resultado sea cierto, seguro, afinado en sus detalles.  Como la tarea de un artista que tiene en la cabeza su obra y después va recorriendo el camino de la creación, yendo y viniendo, con esfuerzo y dedicación, mucha dedicación hasta que resulta lo que era desde el principio, lo que debía ser desde el principio.  Y todos ganamos.

Educar es como mirar un paisaje primero desde un avión.  Una visión general del lugar adonde llegaremos pero todavía no conocemos los detalles.  Cuando la tarea avanza lo estamos mirando desde un globo aerostático.  Nos mecemos suavemente, a veces tenemos sobresaltos, serios sobresaltos, pero el paisaje se hace más claro, podemos ver cada cosa bien definida, podemos elegir con un suave movimiento, la dirección a la que vamos.  Y finamente iremos caminando por el paisaje.  Recorremos cada lugar y en cada uno tenemos diferentes experiencias que van más allá de la imagen.  Es cuando vivimos de verdad los beneficios de la educación.

¿Es fácil?  ¡No!  Aprender a volar en avión no es fácil y volar en globo da un poco de miedo, pero tuvimos la ventaja de elegir el paisaje que nos gustaba y el lugar al que queríamos llegar.  Educar no es fácil pero es un hermoso desafío.  Educar todos los días en esta sociedad tan glamorosa es un hermoso y difícil desafío.  Ante él debemos estar convencidos de una verdad: somos dos los sujetos importantes, uno es educado y el otro educa.  Juntos todos los días, cada día,  debemos poner en práctica lo mejor de nosotros mismos y el resultado será ciertamente beneficioso.

Normas claras

Al fin!!!  Podemos decir que al fin hemos llegado a un terreno práctico en esto de la educación.

Para que las cosas salgan bien, siempre se deben tener las normas claras.  Para todos, para todos en el mismo espacio y en el mismo tiempo.  Para todos con el mismo rango.

Las normas claras crean situaciones de aprendizaje

Tener en claro lo que se debe y lo que no se debe hacer facilita enormemente las relaciones entre los seres humanos. Esto no tiene nada que ver con la creatividad, la imaginación, la espontaneidad que el hombre ejerce constantemente en su vida y mejora la especie.  Esto tiene que ver con las reglas que ayudan a convivir respetando el espacio de unos y otros.

Esto no tiene nada que ver con una vida estructurada según visiones apocalípticas de los que quieren “mandar”.  No tiene nada que ver con autoritarismo, ni con opresión.  Vale esta aclaración para nosotros que vivimos en una sociedad a la que le da cierto escozor hablar de lo que se “debe” hacer como si nos diera temor sobrepasarnos.

Lo que se “debe” hacer siempre es lo bueno.  Las normas son el respeto que nos tenemos unos a otros, son las que nos dan la libertad de convivir.  Primero debemos ponernos de acuerdo con las normas que van a regir nuestra convivencia.

Es bueno repasar lo que son:

  • Principios: “Verdades universales, autoevidentes y conocidas por todos los seres humanos: el respeto a la vida, la libertad, la justicia, la tolerancia, el respeto a la dignidad de las personas, la consciencia de que todos los hombres somos iguales, el respeto a lo que pertenece a los otros, la lealtad, la verdad, etc.  En  fin lo que ya sabemos que está en nosotros porque nace de la misma humanidad y, por lo tanto, es igual para todos.”
  • Valores: Lo que elegimos desde los principios.  Tiene que ver con lo que más valoramos.  Incluye la familia, el arte, el deporte, el dinero, los amigos, los viajes, las cosas, las comidas, la lectura, la cultura, etc.  En fin, todo lo que mueve nuestra voluntad.  Todo lo que le da el perfil a nuestra vida.
  • Normas cotidianas: Distintas de las leyes y de los reglamentos, son las normas no escritas que organizan la vida de la familia, ya que esto es lo que estamos desarrollando.

Esas son las normas que, cuánto más claras mejor. Uno o dos ejemplos: la forma en que nos tratamos unos con otros, la forma en que organizamos las tareas, la forma en que disfrutamos de nuestras vacaciones, son normas que no están escritas pero que se van desarrollando con la tácita aprobación de los miembros de una familia y nos aclaran su perfil, su identidad y sus costumbres.

No hay un manual al efecto, cada familia tiene sus propias normas.  Y hay algo importante en esto: “La exclusividad es un tema importante para cada familia y para cada miembro de la familia”.  La hace única y diferente de las otras y le permite establecer las relaciones con el resto de la sociedad.  Veremos, en el futuro, cuál debería ser el equilibrio de la interacción entre las normas familiares y las sociales.  La sociedad con su cultura interviene en la vida familiar y ésta, a su vez, limita las incursiones de la misma según sus propios intereses.

Podríamos inaugurar ahora un buen ejercicio para la familia:  Con la periodicidad que ellos prefieren es muy bueno abordar ciertos temas de forma concreta, unos minutos, y cada tanto.  En una especie de asamblea familiar.  El tema de las normas es principalísimo para esto.

Cada uno de los miembros, hasta el más pequeño puede opinar y dar ideas con respecto a las normas de vida del grupo.  Se puede proponer una lista de las cosas “que me gustan” y las “que no me gustan” que hacemos en casa.  Es sorprendente lo que aprendemos de experiencias como éstas.  Por supuesto que todo debe estar bien fundado.  Desde el más chiquito hasta los mayores aprendemos de la realidad de la familia que a veces no vemos, y podemos hacer cambios muy positivos.  Los padres debemos saber escuchar esas opiniones, muchas veces aprendemos bien.

Las normas para que sirvan deben tener ciertas características:

  • Deben ser conocidas por todos
  • Deben ser entendidas por todos
  • Deben ser aceptadas por todos
  • Deben servir a todos

Con esto empezamos, concretamente, el camino de las herramientas para educar.

Bien, hemos completado el perfil de la Autoridad en la Familia.  Seguiremos adelante con el funcionamiento de la misma.  Espero haber sido de utilidad.  Deseo con todo mi corazón que estos artículos nos ayuden a mis lectores y a mí a “darnos cuenta” del mundo maravilloso de nuestra familia.  Sin dudas el mejor de los mundos.

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.

Hilachas que van tramando – Autoridad en la Familia III

15 Jun

La Autoridad en la Familia III

Nuestro Tiempo

Imagen 

Poco podemos hablar  y transmitir sobre la autoridad en la familia si no sabemos algo y hacemos esa referencia al Tiempo que nos toca vivir.  La Familia es el lugar en el que nacemos, vivimos y morimos como personas.

Cualquiera sea la familia, como organización primaria tiene esa misión y la cumple a veces muy bien y otras no tanto, pero como institución es claramente la fundacional de la sociedad, desde siempre.

Nuestras Familias están en nuestro Tiempo y ambos se identifican entre sí, influyendo uno sobre el otro y viceversa.  Si nos preocupa hoy la familia es, sencillamente, porque sabemos que somos los que haremos los cambios necesarios y suficientes para que la sociedad mejore en la medida de lo “humano”.  Cada hombre en su propio tiempo tiene los derechos y los deberes que éste le impone y que son irrenunciables e inevitables.

Hablemos un poco de la “sociedad de consumo”

  • Lo primero que se nos viene a la cabeza es el término (que no se si existe o lo hemos inventado por su practicidad) “amuchados”.  Cada uno de nosotros convive con el mundo entero, amuchados de a miles, de a millones.  Como nunca antes en la historia del hombre.
  • “Amuchados”, amontonados, confundidos en la marea de miles de millones de personas que, por imperio de las comunicaciones, está aquí mismo, dentro de nuestra casa y formando parte de nuestras vidas.  Experiencia que nunca existió antes.  A veces esta característica de la sociedad actual nos abate y le quita a nuestra intimidad y nuestro tiempo vital, una increíble cantidad de cosas.  Apagamos el televisor o las redes sociales y miramos alrededor con la sensación de que se nos fue la “verdadera” realidad.  Que lo que tenemos cerca es una pequeña parte de nosotros mismos. Podemos sentirnos vacíos y solitarios.
  • Primer motivo de stress del hombre moderno: La “tensión externa: lo que la sociedad invade, produce y me exige sin importar si es bueno, malo o intrascendente se “tironea» con la “tensión internaque son los principios, mis valores, mis afectos, mis emociones, todo lo que configura mi persona y mi relación con los demás.

Sin renunciar a la realidad exterior deberíamos recuperar las dimensiones de nuestra realidad personal. 

  • La sociedad de consumo, con todo lo que tiene de positivo, ya que no podemos desconfiar de una sociedad que ha llevado más bienes para hacer la vida más confortable para más gente, tiene una condición: la Ansiedad que es el pivote sin el cual ésta no podría funcionar.

Ansiedad: Estado de agitación, inquietud, zozobra, por un bien que no tenemos”.    Esto significa algo así como que la vida parece ser un banquete extendido ante nosotros y que nos muestra lo que podemos tener y aquello que no podemos tener aunque nos aseguren que sí.

  1. Segundo motivo de stress para el hombre moderno: Se nos presenta como valioso lo que es y lo que no es valioso, sometiendo a hombre moderno a una nueva pregunta vivencial que no tiene precedentes en la historia.  Los bienes siempre fueron insuficientes, hoy son exagerados, relumbrantes y tentadores.  Parece que “todo vale” y que “todo está bien”.  Enorme error producto de la “relatividad” que nos hace tanto daño. Pero éste es un tema para otra oportunidad.
  2. Tercero: Falta entender la rigurosidad de esta Verdad: Todos los bienes no son para todos los hombres.  Ni la juventud es eterna, ni el talento es universal ni, desgraciadamente, el nacimiento es igualitario.  Sin embargo sabemos que todos los hombres somos iguales, cada uno vale por sí mismo, solamente porque es un hombre.  Lo que tiene de “humano” es igual para todos y no podemos darle un precio según sea más o menos exitoso, más o menos inteligente, más o menos bello, más o menos rico, más o menos ingenioso, más o menos inescrupuloso.  Todo hombre merece compartir los bienes que están para él.  Ésta es la mayor tensión que tiene el hombre moderno: la disociación entre lo que merece solamente por ser un hombre y lo que pueda hacer o conseguir de los bienes abundantes de la era moderna que lo engaña haciéndole creer que tendrá todo, cuando quiera y como quiera.
  3. Cuarto:Hay una brecha importante entre: a) lo que es importante para las personas, b) la manera en la que viven su vida diaria.  Si hacemos una lista de las cosas que nos importan y, luego, de las horas que le dedicamos, realmente, a cada una, veremos que “del dicho al hecho hay mucho trecho”.  Generalmente no coinciden: “Lo que más me gusta es estar con mi familia” pero…el trabajo me atrapa, las actividades sociales,  las rutinas físicas, las horas de soledad en las redes sociales, la TV….el cansancio. Etc, etc, etc. “Para mí la amistad es muy importante, pero…me relaciono con mis amigos sólo con mensajitos y los veo poco”  Etc,etc.etc.
  4. Quinto: La sociedad antigua, con todos sus errores, “colaba” los malos ejemplos y tendía a establecer modelos, roles y conductas positivas que la hacían aliada de la educación.  Hoy el éxito mezcla patrones de conducta y hace que los padres y educadores tengan que ir “contra la corriente” añadiendo un problema más a los que surgen en el momento de ejercer la Autoridad.  Es mucho más difícil educar nadando corriente arriba.  Produce más nerviosismo, más preocupación, y sobre todo una gran confusión que es la trampa más importante que tiene la tarea de educar.

Este somero reconocimiento de la sociedad actual no tiene, aunque no parezca a primera vista, una mirada pesimista sobre la sociedad de consumo.  Simplemente debemos reconocer las claves del tiempo en el que vivimos si queremos hacer algo bueno con él.  Creemos firmemente que ésta es una sociedad estimulante, que como nunca antes tiene en sí misma todas las herramientas eficaces para solucionar sus problemas.  Ya que la comunicación fluida, abierta y que se comparte, es la única forma de crecer para mejor.  En todo caso es una sociedad rigurosa, que irrumpe en la intimidad de cada hogar de una manera absoluta y categórica.  Ése es el desafío del hombre moderno.  Somos los mismos hombres de siempre, hombres y mujeres que, desde los primeros tiempos venimos llevando el mundo para adelante.  Los mismos heroicos hombres y mujeres que, desde la rueda y el dominio del fuego, fueron consiguiendo mejoras en su vida cotidiana.  Los que a pesar de las guerras, las hambrunas, las pestes y las catástrofes, hicieron del mundo un lugar mejor para vivir.  Estamos hechos de las mismas sustancias, nos conmueven las mismas pasiones y tenemos la inquietud de la trascendencia tal como nuestros mayores y los otros, todos los que nos precedieron.

Solamente debemos ser conscientes de que los tiempos han cambiado dramáticamente.  Ha cambiado la ciencia y la técnica de una manera que el hombre no llega a asimilarlas, ni en la medida ni con la velocidad que sería deseable.  Si vamos a ejercer la Autoridad para educar, necesitamos una nueva mentalidad, nuevas habilidades, sumadas a le energía de hacer lo mejor y la fortaleza de creer firmemente que podemos conseguirlo.

Esta es la Era de las Comunicaciones.  Como dicen los jóvenes “Es lo que hay”.   Y lo que hay es muy valioso.

Solo tenemos que:

  • “Poner en orden las prioridades”  (Concepto que repetiré hasta el cansancio)
  • “Darnos cuenta”, que es la única manera de andar por estos caminos de Dios con firmeza y buenos resultados.
  • Pensar, pensar, comunicar, comunicar, estudiar, estudiar, comprender, comprender, compartir, compartir todo lo que sabemos.

A pesar de sus males y sus dificultades ésta es la mejor época en la vida de la Humanidad, nos ha tocado a nosotros transitarla con un objetivo cierto e inevitable, “Hacer que la próxima sea siempre la mejor”.

Que así sea.

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.