Hilachas que van tramando — Cambiamos

21 Jun

Cambiamos, cambiamos, cambiamos

Imagen 

Las colinas son suaves y redondeadas, en sus laderas los viñedos se suceden unos a otros como si se quisieran caer.  Las líneas bien tiradas hacen surcos especiales y en cada una hay un rosal que previene las pestes y agrega al paisaje la belleza de sus colores.  Abundan los rojos oscuros, hay también rosados y blancos.  Es un alarde de belleza en lugares en los cuales el trabajo laborioso y agotador parecería ser lo único.  Las diferentes áreas de los cultivos se cruzan y entrecruzan según lo exigen los planos de las colinas. Es un dibujo trabajado e interminable que va de una parte del paisaje a otra pasando por pueblos pequeños, cuyos techos rojos, calles angostas y flores en las aceras los hace únicos y especiales.  Los caminos secundarios se hacen líneas a la distancia, aparecen y desaparecen mezclados con los viñedos y los pueblos.  Cada curva trae nuevas sensaciones y siempre sorprende.  Todos tienen en común el valle del río Marne que corre abajo, de color verde oscuro, perezoso en el verano, flanqueado por hileras de árboles que apenas se asoman a sus riberas.  Pensamos que es demasiado, que es el dibujo de un pintor magnífico quien se ha metido con un paisaje que no existe, que no puede existir y lo ha dibujado perfecto, prolijo, creando lo que parece un espejismo.

Nos detenemos en un pueblo.  La gente saluda con mucha gentileza pero es cautelosa.  Supongo que amanece muy temprano y se retira antes del anochecer, y este ritmo los asimila más a la naturaleza y menos a simples pasajeros que llegamos y nos vamos en un instante.

Pero un hombre se acerca y con toda amabilidad nos pone un poco en situación.  Así compartimos una comida y se va la noche charlando y charlando.  Nos dice que es la sexta generación de viñeteros, que ama lo que hace y no piensa en cambiar nada.  Cuenta algo de su trabajo y lo orgulloso que está de los productos de la zona.

Entonces dice algo que me despierta cierta inquietud.

“No pienso cambiar nada de mi vida porque todo está bien y acá en el pueblo tengo todo lo que quiero y todo lo que me gusta”.

Me equivoco.  Mi primera reacción es de una dudosa simpatía.  No puedo creer que alguien no esté necesitando un cambio en su vida. Que todo sea para él satisfactorio si es inalterable.  Ya no me quedo tranquila.  Un cambio es una sustitución, algo que se va y algo que llega.  Es un contraste total entre dos cosas por el que una se transforma en otra.  Cambiar es dar o recibir una cosa por otra que la sustituye.  Es mudar la risa en llanto y la tristeza en alegría.  Así de categórico.  Es sustituir y reemplazar.  Intercambiar, dejar de ser lo que uno era.

El mundo actual tiene el cambio como uno de los paradigmas de la felicidad.

Por eso aún cuando se trata de cosas importantes en nuestra vida, hablamos con toda ligereza de cambiar.

Empezar de vuelta.  Rechazar todo lo que hasta ahora o hasta casi ahora era la felicidad, dejar caer los brazos, renunciar a esperar más tiempo, a descubrir, a reflexionar, y  elegir  el cambio.

Como una fuga hacia adelante.  Sin darse cuenta de que eso significa perder el que era antes para ser alguien diferente, nuevo, con otros tiempos, otros amores y otras soledades.  El cambio por el cambio mismo como si la magia de ser otro asegurara la felicidad eterna.  Como si estar en otro lugar me diera la conjunción entre lo hubiera querido ser y no pude.  Entre lo que hubiera querido vivir y no he podido.

Todo cambio tiene una causa.  Cuanto mayor es su necesidad, mayor es la angustia que ha provocado su deseo.  Cada cambio tiene un costo, perder una parte de uno mismo. Sin embargo hay muchos momentos en nuestra vida en los que un cambio es indispensable para que sigamos siendo nosotros mismos.

Empezamos a aclarar  algunas cosas.

Lo primero es preguntarme si ese cambio es volver a ser, si me había perdido y tengo cambiar para que nada cambie.  Lo otro, si estoy considerando cuánto de mi vida, cuánto de mis amores y mis necesidades estoy dispuesto a cambiar para empezar de nuevo.

Todavía no está claro.  Entonces como una lucesita que titila y amenaza con apagarse llega la respuesta.  La pienso y la digo antes de que se me apague.

No se trata de cambiar lo que soy, sino de mejorar lo que soy para cambiar lo que me pasa.  En una de ésas no tengo que abandonar una familia, no tengo que dejar un país, no tengo que renunciar a un amigo.  Tengo que reconocer lo que me pasa, superar mis propias  contradicciones, hablar con quienes amo, resolver con generosidad para mí y para los otros. Dejarme llevar un poco por la vida poniendo lo mejor que tengo para cambiar lo que corresponda y aceptar lo que me queda.  A veces creemos que cambiamos y sólo hemos estado dando vueltas alrededor de algo sin acercarnos siquiera.  A veces creemos que hemos mejorado y solamente hemos cambiado.

Mala ecuación la de cambiar sin mejorar.  Mala decisión.

La dimensión humana está verdaderamente en el equilibrio entre lo que soy y lo que quiero ser.  La felicidad entre lo que tengo y lo que quiero tener.  La sabiduría: aprender a descubrir una y otra cosa.

Sigo aprendiendo de las personas que menos hubiera pensado.  Dejo a mi inocente interlocutor, el que tiene puesta la “camisa del hombre feliz” y me voy a mi propio mundo sin temerle a los cambios.  A los que me vengan y a los que provoque yo misma, siempre que sea para mejor.

Es tarde, volvemos por unos caminos sinuosos a la luz de una luna gorda y brillante.  Nada me hubiera complacido más.  Le doy gracias a Dios por tanta belleza de la que está siempre allí, siempre igual para todos los hombres del mundo.

 

PRIMERO LA JUSTICIA.

PARA TODOS.  PARA TODOS.  PARA TODOS.

2 respuestas to “Hilachas que van tramando — Cambiamos”

  1. Avatar de Marsol Fx
    Marsol Fx 22 junio, 2013 a 05:46 #

    Excelentes reflexiones, antes de un cambio hay que luchar para mejorar lo que se tiene, si persiste el problema, si hay que cambiar…no será por no haber luchado. Y siempre con la premisa de un bienestar mayor.

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  2. Avatar de Ana Maria Sofia Panello
    Ana Maria Sofia Panello 3 julio, 2013 a 17:49 #

    Ahora me quedó claro lo del cambio. Era una de las que pensaba que a lo mejor, resolvía el problema en cuestión. Así que con cada publicación que haces, aprendo. Gracias.

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